Un museo rescata la historia de los inmigrantes en la Isla Ellis
Hace 125 años se abrió la principal aduana de Nueva York, hoy convertida en una atracción turística. Se trata de todo un museo de los orígenes de Estados Unidos: la inmigración. Hasta 1954, unas 12.000 personas llegaron a pasar diariamente por ese lugar en busca de una América que los recibía, en esos momentos, con los brazos abiertos.
Una de las primeras imágenes que se vienen a la mente cuando se piensa en visitar Nueva York es su famosa Estatua de la Libertad, todo un símbolo de la ciudad y de los Estados Unidos. Menos conocida para el primerizo es Ellis Island, con su Museo de la Inmigración, pero ambas atracciones forman un conjunto casi inseparable como iconos de la libertad y la tierra de oportunidades que presume de ser EEUU. Estos dos lugares eran las primeras visiones que tenían la mayoría de los inmigrantes llegados desde Europa
Más de 5.000 objetos repartidos por las 30 galerías del m useo, junto con grabaciones, películas y actuaciones en directo cuentan la historia desempeñada por el edificio en la Gran Migración a América. Uno de cada tres estadounidenses puede localizar sus raíces en la Isla Ellis. Para más de 12 millones de inmigrantes, este islote situado en el puerto de Nueva York marcó el inicio de una vida soñada.
Hace 125 años, en 1892, se inauguró en la pequeña isla en el puerto de Nueva York una aduana para inmigrantes, la más grande y la más activa de Estados Unidos. Para la mayoría de más de 12 millones de personas que arribaron a la isla entre 1892 y 1954, Ellis Island se convirtió en la "isla de la esperanza, el primer paso en el nuevo mundo". Sin embargo, a no pocos se les denegó la entrada. Para ellos, Ellis Island se convirtió en la "isla de las lágrimas".
Generalmente, lo primero que vieron los recién llegados era la Estatua de la Libertad, que domina la vecina Isla de la Libertad. En el pasado, los aborígenes americanos recolectaban ostras alrededor de Ellis Island. En 1774, el comerciante neoyorquino Samuel Ellis compró la "isla con su magnífica ubicación" y estableció en ella un local. Después de su muerte, Nueva York y más tarde Estados Unidos se apropiaron de la isla para usarla como prisión, depósito de municiones y fortaleza. Sin embargo, el número de inmigrantes fue creciendo cada vez más.
El pequeño Castle Clinton, situado en el extremo sur de Manhattan y que hasta entonces se usaba como centro de inmigración, se fue quedando pequeño. El 1 de enero de 1892 se abrió en Ellis Island una primera oficina de inmigración hecha de madera que se incendió cinco años después. El complejo de piedra que se construyó después, con sus características torrecitas acebolladas, se ha mantenido en pie hasta el día de hoy. Junto al complejo de inmigración se construyó en la isla también un hospital.
Annie Moore y sus dos hermanos, procedentes de Irlanda, fueron los primeros inmigrantes en pasar por el nuevo centro el 1 de enero de 1892. Durante los siguientes 63 años, hasta 12.000 inmigrantes llegaron a pasar diariamente por este lugar. El procedimiento de registro, que incluía inspecciones, interrogatorios y exámenes, duraba como promedio entre tres y siete horas. Los potenciales inmigrantes tenían que contestar 29 preguntas, entre ellas una sobre la cantidad de dinero en efectivo que llevaban consigo.
A la mayoría de los enfermos se les denegaba la entrada. En total, en torno al tres por ciento de los recién llegados fueron rechazados. "Muchas familias tenían que aguantar aquí varios días o semanas", cuenta Michael Burke, director de la empresa de ferries que hoy lleva cada día a cientos de turistas a la isla. "Para ellas había un hospital en la que nacieron a lo largo de los años 35 niños, pero también murieron aquí 3.500 personas".
Ellis Island cerró en 1954 debido a que ya no se podía absorber centralmente en un solo lugar el flujo de inmigrantes. Actualmente, la isla es una de las atracciones turísticas más populares de Nueva York, aunque en realidad Ellis Island pertenece en gran parte al vecino estado de Nueva Jersey.
A las ruinas del hospital en la parte sur de Ellis Island solo se puede acceder en visitas guiadas especiales. La entrada al museo es gratis. Tras una amplia renovación, que costó varios millones de dólares, para reparar los daños causados por el huracán "Sandy" en 2012, el museo brilla con un nuevo esplendor.
Tantas personas inmigraron a través de Ellis Island a Estados Unidos que casi cada estadounidense tiene a un antepasado en su familia o círculo de amigos. Y quien quiera dejar su huella en la isla puede mandar grabar su nombre, a cambio de un donativo, en una pared frente al museo con vistas al skyline de Manhattan.