El parque está ubicado en la región de las Yungas y los Altos Andes, al filo de los Cerros Nevados del Aconquija, cuyas cumbres limitan con la provincia de Catamarca.
El recorrido del Campo de los Alisos comienza desde un sendero pedestre bien definido que vincula el paraje La Jaya, la puerta de acceso al Parque, a 847 metros sobre el nivel del mar, con La Ciudacita, uno de los sitios incaicos más importantes, al sur del lago Titicaca.
El trayecto toma aproximadamente una semana, y se pueden ver al comienzo especies vegetales como el aliso y el nogal, y plantas medicinales como el cebil, el tabaquillo y el laurel.
El camino corre en ascenso, en paralelo al río Las Pavas, y demanda cierta experiencia en trepar montañas y un buen entrenamiento físico. A lo largo del trayecto, por la zona de selva y bosque nubosos, se puede observar una importante biodiversidad propia, con una flora y una fauna especializada, característica de la altura en la que se encuentra.
Además, a lo largo del recorrido se pueden apreciar cerca de 125 especies de animales que habitan la región, entre ellos, el guanaco y el puma. También hay tacuras, ocelotes, gatos monteses y ositos lavadores, yaguaretés, tapires, osos de anteojos, monteritas serranas, quiulas puneñas y cóndores.
En los altos faldeos orientales de los nevados del Aconquija, a 4400 metros sobre el nivel del mar, se levantan las ruinas indígenas de Ciudacita o Pueblo Viejo y Santuarios de Altura, que constituyen uno de los desafíos más importantes para la investigación arqueológica del noroeste argentino. Su extraña ubicación y la monumentalidad de sus construcciones, son verdaderas incógnitas. El debate de los arqueólogos gira en torno a su antigüedad y su origen. Existen posturas que sostienen que Ciudacita habría pertenecido a los Incas y, en consecuencia, tendría unos quinientos años. Otros estudiosos piensan que sus mentores habrían sido descendientes de los aymará, pertenecientes al imperio Tihuanaco y, por ende, remontaría su antigüedad a más de dos mil años. La posición más difundida asegura que Ciudacita representaría uno de los bastiones del límite sur del imperio, en la provincia inka del Collasuyu.
Ciudacita está formada por dos edificaciones centrales: una correspondería al recinto ceremonial o calasasaya y otra al grupo denominado de los corrales, unidas por un camino empedrado de un kilómetro de largo y de dos a tres metros de ancho, calzados con lajas y grandes piedras. Las instalaciones dedicadas al ceremonial poseen una plaza de unos trescientos metros cuadrados. Uno de sus lados está perfectamente calzado y nivelado en la saliente de la montaña, a modo de gran balcón, con una insuperable vista de la llanura tucumana. Para los investigadores, la finalidad de este espacio sería astronómica, con el objetivo de observar los solsticios y equinoccios. Muestra de ello es que el eje de la denominada “Puerta de Sol” ubicada en la plaza, coincide con la salida del sol en los equinoccios.
