Un policía brasileño que en 2011 denunció corrupción en su país está dictando en Santa Cruz un curso de tácticas urbanas

Joao Dias Ferreira, oficial retirado de la Policía Militar de Brasil y experto en artes marciales, fue invitado por la Asociación Civil Policial de Santa Cruz para dictar un seminario de tácticas urbanas modernas en Caleta Olivia, del que tomaron parte efectivos de unidades operativas. Se trata de una personalidad que cobró notoriedad en 2011 cuando denunció un caso de corrupción estatal que constituyó un precedente de las denuncias en las que después se vieron involucrados Lula Da Silva y Dilma Rousseff.

Caleta Olivia (agencia)

Joao Dias Ferreira tiene 46 años y es dirigente de dos instituciones de prestigio mundial: la Confederación Internacional de Policías y la Organización de Sistemas de Defensa Policial. Estas organizaciones tienen referentes en la Argentina, por lo cual Dias Ferreira llegó a Caleta Olivia acompañado por un suboficial retirado de la fuerza de seguridad santacruceña que actualmente reside en La Plata. Se trata de Martín Rodríguez.

El seminario ofrecido por ambos se desarrolló en instalaciones del Centro de Residentes Riojanos con la anuencia de la Jefatura de la Policía de Santa Cruz y tuvo una faz teórica y otra práctica. La capacitación se reiterará esta semana en otras localidades.

Comprende básicamente los siguientes aspectos: concepto e interpretación del uso progresivo de la fuerza; zonas de impacto permitidas para vulnerar; capturas, derribos e inmovilizaciones; defensa en tumulto; sistema no letal; combate cuerpo a cuerpo; defensas contra armas blancas; ingresos dinámicos en binomios y abordajes de alta seguridad vehicular.

EL CASO QUE DESATO

UN GRAN ESCADALO

Dias Ferreira cobró notoriedad pública en Brasil a mediados de 2011, cuando se presentó en una oficina del Ministerio de Gobierno, en Brasilia. Llevaba una caja de cartón que contenía gran cantidad de dinero que estaba decidido a devolver.

El dinero provenía de fondos públicos que destinaba el Ministerio de Deportes a través de un programa de asistencia a instituciones de su órbita, pero según él estaba manchado por un sistema de corrupción en el cual no quería estar inmerso.

Dias Ferriera contó a El Patagónico que un secretario del titular de la cartera de Gobierno no le quiso recibir ese dinero, por lo cual le arrojó los billetes en la cara y tras ello hizo una denuncia formal.

Por esa época, Dias Ferreira era un policía en actividad y presidía una fundación de artes marciales para niños que solicitó y obtuvo un subsidio del Ministerio de Deportes. El titular de esa cartera era Orlando Silva, uno de los impulsores del Mundial de Fútbol Brasil 2014 y de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

La indignación del efectivo de la Policía Militar era que para acceder a ese subsidio, según su denuncia, las instituciones destinatarias debían “aportar” el 20 por ciento de lo que recibían para una campaña política del Partido Comunista al que pertenecía el ministro Silva y que formaba parte de una coalición con el Partido de los Trabajadores (PT). Además denunció que “ofrecían” un soborno adicional mensual a quienes accedían a prestarse a ese mecanismo.

ANTESALA DEL LAVA JATO

Cuando el caso denunciado por Dias Ferreira llegó a la prensa se desató un gran escándalo que motivó que el ministro perdiera la confianza de la presidenta Dilma Rousseff (referente directa del PT) y se viera obligado a renunciar al cargo en octubre de 2011.

Más tarde, algunos medios periodísticos brasileños revelaron que el exministro habría llegado a desviar sumas de dinero público por un equivalente a los 25 millones de dólares.

Incluso dimensionaron que la denuncia del policía, que también expuso el caso ante la Cámara de Diputados, destapó una generalizada olla de corrupción estatal que luego derivó a partir de 2014 en el Lava Jato, el caso que acabó salpicando la figura del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, condenado a prisión y de Dilma Rousseff, quien terminó siendo destituida.

Para 2014 Dias Ferreira ya no tenían nada que ver en los sucesos posteriores a su denuncia y se dijo que por su actitud -dado que fue acusado de calumnias por el ministro de Deportes-, estuvo preso por algún tiempo, pero él mismo aseguró a El Patagónico que solo permaneció demorado unos quince minutos y que tuvo el apoyo de la fuerza de seguridad a la que pertenecía.

Luego pudo formalizar su retiro y dedicarse plenamente a dictar seminarios de capacitación en su especialidad a fuerzas policiales de diversos países e incluso su caso fue incorporado a una serie televisiva.

Antes de dejar Caleta Olivia comentó que nunca se arrepentirá de lo que hizo y colocando su mano en el pecho afirmó que es de vital importancia ganarse la vida trabajando honradamente antes que estar inmerso en la corrupción.

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