Carlos Gabriel Olivares, un preso de 20 años de edad, se tragó una bombilla porque dijo tener algunos problemas familiares, según su propio relato, y estuvo internado hasta este miércoles a la espera de la cirugía. Finalmente cuando terminó la operación, en un descuido de la custodia, se fugó.
Cuando el penitenciario advirtió la situación, dio el alerta y se inició la búsqueda. Luego de varios operativos lo hallaron en la casa de una familiar, "con la que tendría algún vínculo afectivo", en el barrio Las Flores, de la ciudad de Paraná, en la provincia de Entre Ríos.
Recapturado, fue derivado nuevamente al hospital San Martín de Paraná donde le habían realizado la intervención quirúrgica, hasta que cumpliera con los plazos post operatorios y luego trasladarlo nuevamente a la Unidad Penal 1.
La historia comenzó el 10 de enero. Ese lunes, Olivares tuvo que ser internado de urgencia, durante la madrugada, en el hospital San Martín luego de una crisis de nervios. Luego de varios estudios, los médicos establecieron que el joven se había tragado una bombilla.
El muchacho, oriundo de Paraná, fue derivado al sector de cirugía, para avanzar con la operación que se realizó el martes último. El interno siempre estuvo custodiado por personal del Servicio Penitenciario.
Durante las últimas horas fue intervenido y aprovechando un descuido del personal que lo cuidaba, que consideró que estaba dormido por la anestesia, se escapó del Hospital.
Las autoridades de la cárcel de Paraná informaron a la fiscalía en turno que hace un tiempo atrás el preso había tenido un altercado con sus familiares y en los últimos días tuvo otra recaída emocional que lo habría llevado a tomar esta decisión.
