Un regreso a la escuela organizado y con menos estrés

Volver al colegio luego de vacaciones no es nada fácil. Esto requiere de disciplina, cumplimiento de horarios, compra de uniformes y útiles escolares, lo que exige un esfuerzo de padres e hijos.

Retomar la rutina

Unos días antes de iniciar el colegio, es importante imponer nuevos horarios para comer y acostarse. También se pueden preparar algunos ejercicios de conocimiento que ayudarán al niño a recordar lo aprendido y acostumbrarse de nuevo a la rutina escolar.

Animar la vuelta a la escuela

El regreso a clases puede producir estrés y ansiedad en los niños. Si notas que tu hijo está temeroso o decaído, apóyalo hablándole de las cosas positivas que traerá la vuelta al colegio como el reencuentro con los amigos y el aprendizaje de nuevas destrezas. Estimula su autoestima.

Adaptarse

Si es la primera vez que tu hijo asistirá al colegio, su proceso de adaptación se dará de forma progresiva. Es conveniente que durante los primeros días seas vos quien lo acompañe para brindarle confianza y seguridad.

Preparar el material escolar

Dejar participar a los niños en la compra de los útiles escolares los hará vivir con mayor ilusión el regreso al colegio. Permíteles elegir sus cuadernos, carpetas y todo el material que necesiten.

Preparar guardapolvo o uniforme

El día anterior al inicio del colegio, es conveniente dejar todo listo, zapatos limpios, uniformes y mochila. Esto evitará momentos de apuro y estrés por no encontrar algo justo antes de salir de casa.

Estar a tiempo

Lo mejor es iniciar clases sin correr. Es recomendable levantarse con tiempo suficiente para prepararse y desayunar con tranquilidad.

Tiempo de estudio

Es importante aclarar a los niños que al iniciar las clases no pueden pasar todo el tiempo jugando. Este cambio se dará de manera progresiva, aunque desde el primer día no tenga deberes, puede iniciar estudiando y recordando algunos temas. Los tiempos pueden iniciar con 15 minutos e ir aumentando cada día 5 o 10 minutos más, hasta llegar a la cantidad de tiempo apropiado según la edad y deberes académicos por cumplir.

RECOMENDACIONES

Revisar que las vacunas y los controles de salud anuales estén completos, según edad. Es preferible hacerlos desde fin del año anterior y no al inicio del nuevo año escolar, para no congestionar los consultorios y tener turnos más accesibles para conseguir las constancias que solicitan las escuelas según sus reglamentaciones.

Hacer el control y seguimiento periódico cuando el niño tenga alguna enfermedad, solicitando a los médicos que escriban un informe con las indicaciones de las medidas a tomar en la escuela por su condición, compartiendo esto con los docentes y profesionales de salud escolar.

Avisar en la escuela si el niño toma alguna medicación y/o padece alguna enfermedad que requiriera de controles permanentes especiales en el horario escolar, así como indicaciones y alertas de cómo actuar y a quien comunicar cualquier anomalía o emergencias.

Apostar a la escuela datos de situaciones de salud del alumno y/o la familia, que pudieran generar dificultades en su situación personal y por lo tanto en sus aprendizajes (enfermedades personales y/o familiares, situaciones emocionales difíciles por las que pase el alumno y su familia, etc). Mantener una comunicación constante con la escuela y sus referentes.

Brindar una alimentación saludable en la casa, con desayunos imprescindibles. Generar acuerdos con qué, cómo y cuándo se comerá en la escuela y en la casa; y explicar la importancia de la adecuada alimentación para el aprendizaje.

Revisar y generar acuerdos referidos a cantidad y calidad de las horas en las “pantallas” (tv, play/juegos, celulares, computadoras, etc.).

Fomentar juegos saludables para cada edad y con participación familiar.

Fomentar la lectura.

Ordenar los horarios para dormir.

Mantener la higiene

Revisar y controlar pediculosis.

Cepillar los dientes luego de cada comida.

Regular y organizar actividades extraescolares saludables/disfrutables, (preferiblemente grupales) para el alumno y con exigencias controladas que no invadan sus tiempos de aprendizaje escolar.

Estar alerta a los comunicados escolares y responderlos, participando de la educación de sus hijos.

Establecer redes de comunicación con otros padres y docentes.

Compartir y participar con los alumnos de las tareas escolares diarias (estimulando que sean los alumnos los que cumplan con sus responsabilidades) acompañando la resolución de las dificultades y/o buscando con ellos las herramientas para la resolución de los problemas que se presenten.

Proponer actitudes responsables de los alumnos compartiendo y propiciando que cumplan con sus tareas y las compartan en sus casas.

Fuente: Sociedad Argentina de Pediatría

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