Un remisero desmiente haber amenazado a un inspector

Tras la denuncia efectuada a través de este diario por el inspector municipal de tránsito Nicolás Gómez, quien en la edición del sábado manifestó que había sido amenazado de muerte por parte de un remisero a quien sólo identificó como un chofer de la agencia Manolo, ayer este último se acercó a la redacción de Diario Patagónico para ofrecer su versión.
El remisero admitió que estacionó en doble fila para comprar en un kiosco, pero que “en ningún momento lo amenacé de muerte como dice”.
El confuso episodio se registró el viernes sobre San Martín al 970, en  el centro de Comodoro Rivadavia, cuando el remisero de la agencia Manolo, a bordo de un Chevrolet Corsa, estacionó un momento en doble fila. En ese instante, el inspector  le labró una multa por esa infracción y aseguró a Diario Patagónico que fue amenazado de muerte.
Frente a esa situación, Naveda se presentó a la redacción de este medio y señaló: “está mintiendo porque la situación fue así. Yo me bajo, dejo el auto en doble fila para cargar una tarjeta para celular. Tardé diez o veinte segundos, si no había nadie (en el kiosco) y soy cliente. Cuando salgo afuera estaba el chico (Gómez) haciéndome la boleta”.
Incluso, “en ningún momento me dijo que me retirara, directamente me hizo la boleta”, recalcó el remisero. El hombre recordó que ya tuvo un antecedente con ese mismo funcionario municipal. “Una vez en el Hotel Austral traía un pasajero del aeropuerto y no quería que bajara el pasajero (con el auto en marcha). Ese día lo insultó el pasajero y le dijo: ´¿dónde querés que me baje si yo vengo al Hotel Austral?´”.
En ese sentido, Naveda agregó: “ahora apenas me vio salir del kiosco, siempre parado de la esquina, me hizo la boleta. Lo que me dijo fue: ´ustedes los remiseros y los taxistas se creen vivos. Ustedes estacionan en cualquier lado así que vos ahora no te me salvas´. El me trata mal, reacciono y lo trato mal. Pero en ningún momento lo amenazo de muerte, como dice”, argumentó.
El remisero también desmintió que tenía una botella de whisky consigo y resaltó que hoy radicará una contradenuncia. “Yo tengo 52 años y no soy un pibe que anda jugando en la calle. Tengo mi autito, laburo y un chofer. Jamás molesté a nadie, sentenció Naveda.

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