El juicio por el hundimiento del ARA San Juan volvió a quedar en el centro de la escena, pero no por una revelación, sino por todo lo contrario: los vacíos.
En una de las audiencias realizadas en Río Gallegos, un testigo clave —el capitán de navío Ernesto Horacio Blanco— repitió más de 25 veces la misma respuesta: “no recuerdo”. Su declaración encendió fuertes cuestionamientos por parte de la querella, que lo acusó de mantener una actitud evasiva.
El episodio expuso una de las tensiones centrales del proceso: la dificultad para reconstruir responsabilidades en una causa atravesada por el tiempo, la falta de documentación clara y, según denuncian las familias, por silencios persistentes.
Blanco declaró como testigo en el juicio que busca determinar qué falló en la cadena de mando que permitió la salida del submarino en 2017, pese a los problemas técnicos que ya habían sido advertidos. Durante su exposición, las reiteradas respuestas evasivas generaron malestar en la sala.
La abogada Valeria Carreras, representante de familiares de las víctimas, pidió que se evalúe la posibilidad de falso testimonio. Según planteó, la reiteración del “no recuerdo” podría encuadrarse como una forma de ocultar información relevante para la causa.
El trasfondo es más profundo. A lo largo de las audiencias, distintos testimonios vienen señalando que el ARA San Juan no estaba en condiciones óptimas para una misión prolongada, lo que refuerza la hipótesis de negligencias previas al hundimiento que costó la vida de 44 tripulantes.
El juicio, que comenzó este año tras años de demora, intenta responder una pregunta que sigue abierta desde 2017: quién tomó las decisiones que llevaron al submarino a zarpar en esas condiciones.
Pero en cada audiencia, la sensación se repite. Más que certezas, aparecen lagunas. Y para los familiares, cada “no recuerdo” pesa casi tanto como una respuesta.
