La Mariano Rodríguez es una calle neurálgica de Castelli, ya que atraviesa todo el barrio que fue proyectado desde la ruta Nacional 3 hacia la zona oeste.
El lugar del robo es una zona oscura que linda con un descampado que se abre paso hacia el arroyo Belgrano. En la cuadra donde “La banda del pecoso” dio el golpe en la noche del jueves, las veredas están invadidas por vehículos que amontona un taller de chapa y pintura.
Los vecinos del lugar deben caminar por la calle, ya que la vereda está plagada por vehículos abandonados, algunos convertidos en chatarras y hasta enterrados en el barro que obstruyen la vereda.
Las matas sobresalen entre los hierros y también anulan la visibilidad, evitando que cualquier vecino pueda detectar y dar aviso de alguna anormalidad en el vecindario.
