Una energía de transición

«El biocombutible es una de las alternativas en el camino de buscar fuentes renovables que, si bien no suplantarán totalmente al gas ni al petróleo, por lo menos servirán de transición mientras se descubren nuevas tecnologías», sostuvo recientemente Andrés Leoone, responsable del Programa Nacional de Biocombutibles de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y Alimentos.
La dependencia que tiene la economía de los combustibles fósiles podrá atenuarse en parte con la utilización de biocombustibles, afirmaron productores y funcionarios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y Alimentos que promueven su utilización.
El abandono paulatino del petróleo ya comenzó. En 15 o 20 años la bioenergía cubrirá el 25% de las necesidades energéticas de todo el planeta y las principales causas de este escenario están dadas por la presión de los precios del petróleo y los problemas ambientales, explicó Andrés Leone, responsable del Programa Nacional de Biocombutibles de la SAGPyA.
Esto se refleja en las crecientes inversiones del sector energético en las energías renovables, señaló Leone, quién aseguró que el principal biocombustible es el etanol, cuya producción ascendió en 2005 a 36,9 millones de toneladas.

PARA UN PAIS DEPENDIENTE
Argentina es un país dependiente del petróleo y el gas natural, ya que el uso de combustibles se divide entre un 66% de gasoil, 17% de nafta y 17% de gas natural comprimido.
Es sabido que Argentina importa el 5% del gasoil que consume y se destaca por contar con extensiones de tierra aptas para el desarrollo de cultivos de oleaginosas como soja y girasol, materia prima de biodiesel.
Leone se refirió a la creación del Programa Nacional de Biocombustible y dijo que «es favorable para reducir el impacto ambiental y la creación del empleo».
Entre sus objetivos figuran «promover la elaboración y el uso sustentable de biocombustibles como fuente de energía renovable y alternativa a los combustibles fósiles».
El especialista añadió que en 2010 el consumo proyectado del gasoil será de 13.700 millones de litros, en tanto que el de biodiesel alcanzará los 600 millones de toneladas y 160 millones de bioetanol.
«El biocombutible es una de las alternativas en el camino de buscar fuentes renovables que, si bien no suplantarán totalmente al gas ni al petróleo, por lo menos servirán de transición mientras se descubren nuevas tecnologías», dijo.
El experto comentó que existen varios proyectos para la producción de biodiesel y una ley que contempla un régimen de producción por 15 años, que hasta el momento no estará reglamentada.
Al respecto indicó que ese régimen «establece que la nafta y el gasoil que se comercialicen en el país deberán ser mezcladas por la refinería de petróleo con 5% como mínimo de bioetanol y biodiesel, a partir de 1 de enero de 2010». Leone concluye que «la Argentina dispone de la materia prima necesaria para satisfacer un corte del 5%».
Por su parte, José Martinez Justo, presidente de Grustasol, aludió a las ventajas del biodiesel frente al gasoil y dijo que no contiene azufre, por lo que no produce lluvia ácida y mejora la combustión a raíz de que la molécula de biodiesel tiene un 11% de oxígeno.

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