Una fuente de energía con residuos orgánicos como su materia prima
El lugar más indicado para la instalación de un “digestor” sería al lado de la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos. Si bien es más costoso que la energía eólica, la propuesta debe mirarse como una solución para el problema de la basura en las ciudades.
La basura orgánica puede convertirse en energía. Esa es la propuesta del ingeniero Diego Distel, del Centro de las Energías, que ya tiene dos ejemplos en Argentina y algunos más en Europa. Presentó los resultados de su investigación en el seminario Comodoro Renovable, del 16 y 17 de octubre, y dialogó con Patagónico Energía sobre sus beneficios.
“El biogás es un gas que resulta de la descomposición de la materia orgánica. No toda la basura puede generarlo, sólo la orgánica. Aproximadamente tiene 60% de metano, que es similar al gas natural que se usa en las casas, el otro 40% es dióxido de carbono. Es decir que puede usarse como una fuente energía”, dijo.
“Este mismo proceso se produce en los rellenos sanitarios, pero a una velocidad mucho menor. De todas formas no es posible capturar el 100% de las emisiones que hay en los rellenos sanitarios, cómo máximo se puede capturar el 50%”, apuntó el ingeniero Distel a este medio.
La propuesta de Distel no está concentrada en los basurales, sino en instalaciones que reciban los residuos separados entre orgánicos e inorgánicos oportunamente. Para trabajar ahí es preciso cubrir el basural y luego hacer instalaciones de cañerías que capturan las emisiones.
Entonces, el ingeniero plantea la construcción de un tanque para depositar los residuos orgánicos, previa clasificación, y darle las condiciones para que el proceso de descomposición sea más rápido y controlado.
La Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos contribuiría a separar la basura. La zona donde estará ubicada será la más apta para construir una instalación que genere biogás. “Espacio habría porque actualmente tiene destinado un predio bastante grande”, sostuvo.
La producción de biogás tiene dos experiencias en el país. Una de ellas está en Colonia Emilia, en Santa Fe. Con una población de 900 habitantes, hace diez años que tienen un “digestor” para generar biogás. Se llama “digestor” porque el proceso que da por resultado el biogás es similar al de la digestión humana.
San Justo, en Santa Fe, tiene una planta de separación de residuos y un digestor con el apoyo del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) en 2010 para una población de 22.000 habitantes.
Este proyecto tiene como ventajas que coincide con las políticas energéticas de Nación, en especial las impulsadas a través del GENREN. Además, la materia prima disponible está en aumento con el crecimiento de la población y con la potencial reactivación de sectores económicos como la pesca.
La ubicación del proyecto más conveniente es en cercanías de la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos, obra que representa una ventaja más: allí se tratarán todos los residuos orgánicos. En esta idea pueden participar empresas regionales y de organismos públicos que pueden aportar conocimiento.
Entre las falencias más notorias está que no existen proveedores locales de la tecnología para capturar las emisiones de biogás. Y ante la actual falta de separación en origen de la basura podría afectar la calidad del biogás.
“Entre las barreras que encuentra el proyecto es la tecnología, porque no hay un proveedor nacional. Y por el otro lado, el monto de la inversión que se necesita. En base a dos estudios de costos de plantas similares en Europa, podría calcularse una planta de 1,5 Mw por 15 millones de dólares”, advirtió Distel.
Si bien es más costoso que la energía eólica, la propuesta debe mirarse como una solución para el problema de la basura en las ciudades. Hay que agregar que Chubut integra el Proyecto Nacional para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos (PNGIRSU), que tiene como objetivo implementar soluciones integrales a la problemática de los residuos, a través de emprendimientos sostenibles desde una perspectiva federal.
La digestión anaeróbica de los residuos considerados es técnicamente posible, y la materia prima estaría en los residuos de las pesqueras y frigoríficos. Aunque la tecnología no está disponible en el país y los precios de la energía no sean favorables, Distel recomienda investigar la posibilidad de comercialización de la energía térmica en las proximidades de la ubicación propuesta para el proyecto.
Otra de las ideas es establecer contactos con compañías que tengan la tecnología para poder realizar una transferencia tecnológica o un joint venture. Y prepararse para una eventual licitación de ENARSA a través del GENREN -el sector del biogás quedó desierto la última vez-.
“El biogás es un gas que resulta de la descomposición de la materia orgánica. No toda la basura puede generarlo, sólo la orgánica. Aproximadamente tiene 60% de metano, que es similar al gas natural que se usa en las casas, el otro 40% es dióxido de carbono. Es decir que puede usarse como una fuente energía”, dijo.
“Este mismo proceso se produce en los rellenos sanitarios, pero a una velocidad mucho menor. De todas formas no es posible capturar el 100% de las emisiones que hay en los rellenos sanitarios, cómo máximo se puede capturar el 50%”, apuntó el ingeniero Distel a este medio.
La propuesta de Distel no está concentrada en los basurales, sino en instalaciones que reciban los residuos separados entre orgánicos e inorgánicos oportunamente. Para trabajar ahí es preciso cubrir el basural y luego hacer instalaciones de cañerías que capturan las emisiones.
Entonces, el ingeniero plantea la construcción de un tanque para depositar los residuos orgánicos, previa clasificación, y darle las condiciones para que el proceso de descomposición sea más rápido y controlado.
La Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos contribuiría a separar la basura. La zona donde estará ubicada será la más apta para construir una instalación que genere biogás. “Espacio habría porque actualmente tiene destinado un predio bastante grande”, sostuvo.
La producción de biogás tiene dos experiencias en el país. Una de ellas está en Colonia Emilia, en Santa Fe. Con una población de 900 habitantes, hace diez años que tienen un “digestor” para generar biogás. Se llama “digestor” porque el proceso que da por resultado el biogás es similar al de la digestión humana.
San Justo, en Santa Fe, tiene una planta de separación de residuos y un digestor con el apoyo del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) en 2010 para una población de 22.000 habitantes.
Este proyecto tiene como ventajas que coincide con las políticas energéticas de Nación, en especial las impulsadas a través del GENREN. Además, la materia prima disponible está en aumento con el crecimiento de la población y con la potencial reactivación de sectores económicos como la pesca.
La ubicación del proyecto más conveniente es en cercanías de la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos, obra que representa una ventaja más: allí se tratarán todos los residuos orgánicos. En esta idea pueden participar empresas regionales y de organismos públicos que pueden aportar conocimiento.
Entre las falencias más notorias está que no existen proveedores locales de la tecnología para capturar las emisiones de biogás. Y ante la actual falta de separación en origen de la basura podría afectar la calidad del biogás.
“Entre las barreras que encuentra el proyecto es la tecnología, porque no hay un proveedor nacional. Y por el otro lado, el monto de la inversión que se necesita. En base a dos estudios de costos de plantas similares en Europa, podría calcularse una planta de 1,5 Mw por 15 millones de dólares”, advirtió Distel.
Si bien es más costoso que la energía eólica, la propuesta debe mirarse como una solución para el problema de la basura en las ciudades. Hay que agregar que Chubut integra el Proyecto Nacional para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos (PNGIRSU), que tiene como objetivo implementar soluciones integrales a la problemática de los residuos, a través de emprendimientos sostenibles desde una perspectiva federal.
La digestión anaeróbica de los residuos considerados es técnicamente posible, y la materia prima estaría en los residuos de las pesqueras y frigoríficos. Aunque la tecnología no está disponible en el país y los precios de la energía no sean favorables, Distel recomienda investigar la posibilidad de comercialización de la energía térmica en las proximidades de la ubicación propuesta para el proyecto.
Otra de las ideas es establecer contactos con compañías que tengan la tecnología para poder realizar una transferencia tecnológica o un joint venture. Y prepararse para una eventual licitación de ENARSA a través del GENREN -el sector del biogás quedó desierto la última vez-.
