Incentivaron a la comunidad para que continúe aportando donaciones para las personas que más lo necesitan.
La Escuela para Jóvenes y Adultos 610 funciona hace 18 años en las instalaciones de la Guardería Goretti, en Comodoro Rivadavia. Brinda diferentes talleres abiertos a toda la comunidad. Desde entonces, la institución ha generado diferentes iniciativas solidarias destinadas a ayudar a quienes más lo necesitan.
Así este año decidieron llevar alimentos no perecederos, ropa y elementos de higiene personal y limpieza a la comunidad de Aldea Apeleg, que está cercana a Río Senguer.
La colecta de los elementos comenzó en marzo cuando cada uno de los integrantes de la institución juntó las donaciones en sus hogares para luego juntarlas en un depósito de una organización no gubernamental.
Hoy partirán para Aldea Apeleg llevando todos los elementos recolectados, pero en la Escuela para Jóvenes y Adultos confían en seguir juntando más artículos para ayudar a la mayor cantidad de gente posible.
En consecuencia, le pidieron a la comunidad que continúen llevando donaciones a la Guardería Goretti o que llamen a los teléfonos 2974143581 o 2975070054 para saber dónde pueden acercar los artículos.
“Todo aquel que quiera ayudar con cremas, pasta de dientes, crema de enjuague o lo que sea será bienvenido porque a la gente le hacen falta muchas cosas. Es una comuna rural muy carenciada. Hay pequeños que no tienen zapatillas y muchas veces las autoridades no llegan cubrir todas las necesidades”, subrayó Beatriz Sánchez, una de las profesoras encargadas de la iniciativa.
La delegación partirá durante la madrugada de hoy para volver en el mismo día, considerando las elecciones de mañana.
“Será un viaje largo para nosotras pero lindo porque para muchas será la primera vez que iremos a la Cordillera”, indicó la docente.
Sánchez también sostuvo que está será la última actividad del año y esperan cumplir con todas sus expectativas con esta iniciativa.
En ese sentido, la profesora recordó que a lo largo de los años, la institución ha colaborado con el Hospital Regional, comedores y personas que viven en cercanías del basural.
“No sabíamos ni el lugar donde quedaba el basural. Ahí nos dimos cuenta que son treinta familias que viven en situación de riesgo y que teníamos que ayudarlas. Fue una experiencia fuerte, pero nos sirvió para seguir ayudando a más personas”, consideró Sánchez.
