Una isla encantada en Japón: Yakushima
Un extenso bosque húmedo, con musgo, hongos y una especie endémica de árbol conocida como Sugi habita en ella gracias a sus precipitaciones más que abundantes, con entre 4.000 a 10.000 milímetros de lluvias anuales. La isla de Yakushima fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1993.

Se trata de un paisaje ecológico con paisajes de ensueño, aguas cristalinas y una vida silvestre diversa. La isla, de 505 kilómetros cuadrados, se eleva rápidamente desde el mar hacia un interior montañoso que alberga elevados picos que pueden llegar a cubrirse de nieve en invierno, a pesar del clima subtropical.

Su ecología única le valió a Yakushima la distinción como Sitio Patrimonio Natural de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1993. Desde entonces, el turismo floreció.

La gran mayoría de los visitantes vienen a ver una cosa: un cedro viejo llamado Jomon-sugi, que según los cálculos tiene 7,200 años de antigüedad.

Su punto más alto es el Miyanoura-dake, con 1.935 metros de altura, aunque tiene muchas más altas montañas, lo que la hace ser conocida como “los Alpes en el océano”; y donde también se puede encontrar el volcán Kirishima.

Un dato curioso es que este principal punto turístico de Japón produce toda su electricidad de una única central hidroeléctrica, por lo que es la isla más grande libre de emisiones de gases de efecto invernadero. Con su estructura redonda, una quinta parte de su territorio es considerada reserva natural.

Esta isla es de granito y se formó por un movimiento brusco de las capas tectónicas.

Quienes buscan una sensación de relax única, en el onsen- aguas termales de origen volcánico- Hirauchi Kaichu, se puede tomar un baño con aguas calientes y minerales en medio de enormes cataratas. En tanto, en el faro Yakushima se pueden disfrutar vistas espectaculares.

Yakushima es agradable todo el año, pero se necesita un equipo para nieve si se desea practicar senderismo durante los meses de invierno, aunque la temperatura al nivel del mar es relativamente benigna.

Los veranos son cálidos y húmedos y los tifones podrían ser un problema. Llueve todo el año, pero el otoño es un poco más seco. La isla tiene más visitantes durante la Semana Dorada (a finales de abril y principios de mayo) y durante las vacaciones de verano.