Una muestra recorre el inagotable universo de Juan José Saer

A través de materiales pictóricos, fotográficos y audiovisuales, la muestra "Conexión Saer" recorre las primeras ediciones, cartas, zonas de producción, amistades y lecturas de Juan José Saer, uno de los escritores clave de la literatura argentina del siglo XX.

“Conexión Saer”, una muestra que busca vincular -a través de libros, cartas, fotografías, pinturas, mapas y objetos- la obra de Juan José Saer con el territorio santafesino, la producción de otros artistas y las lecturas de escritores y críticos, será inaugurada el martes en el Espacio de Arte que la Fundación Osde tiene en Buenos Aires.

Curada por Martín Prieto y María Teresa Constantin, la exposición se enmarca en una iniciativa de 2017: “Año Saer”, programa del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe.

A través de materiales pictóricos, fotográficos y audiovisuales, la muestra recorre las primeras ediciones, cartas, zonas de producción, amistades y lecturas de Juan José Saer (1937-2005), uno de los grandes escritores de la literatura argentina del siglo XX, autor de un proyecto literario que logró, como ninguno, conectar la lírica con la narrativa.

Es que Saer es el autor de “Responso”, “La vuelta completa”, “El limonero real”, “Glosa”, “La pesquisa” y “La grande”, entre otras novelas, libros de cuentos, ensayos y poemas que configuran un universo literario con sus propias reglas.

El poeta y crítico Martín Prieto, curador de la exposición junto a María Teresa Constantin, hablaron con Télam sobre el abordaje conceptual de la muestra, que será inaugurada el próximo martes a las 19, en el Espacio de Arte de la Fundación Osde (Suipacha 658). “Las primeras manifestaciones del Año Saer fueron el libro ‘Una forma más real que la del mundo’, donde compilo conversaciones con Saer; el Coloquio Saer que hicimos en Santa Fe; la publicación del libro de María Teresa Gramuglio, ‘El lugar de Saer’, y una antología que pronto se va a presentar acá”, explicó Prieto.

Y señaló que desde el origen del proyecto, “estaba la idea de esta exposición. Nos interesaba pensar la idea de conexión en Saer. Vincular la obra de Saer consigo misma: los relatos, los personajes, los escenarios, el territorio; es una obra muy santafesina. También queríamos pensar el vinculo con otros artistas”.

“En ese sentido -continuó- se conecta con la obra de Fernando Espino, que ilustró la tapa de la primera edición de ‘Palo y hueso’, y Juan Pablo Renzi, que hizo la tapa de ‘Glosa’. Nos pareció que una exposición en un espacio de arte era la manera para poder desarrollar una reflexión crítica nueva sobre la obra de Saer”.

Según Prieto, “con la publicación del libro de Teresa, con la publicación del libro de Sarlo, ‘Zona Saer’ -que no formó parte del programa pero se presentó también de forma azarosa-, parecía que la crítica literaria, por un tiempo, había dicho todo lo que tenía que decir sobre Saer”.

“Nos interesaba pensar esa obra desde una práctica crítica diferente: la de una exposición. Empezamos a trabajar con María Teresa en una idea muy atractiva para los dos: hacer una exposición de un escritor que no respondiera a la convención de las exposiciones de escritores que en general son muy forzadamente visuales”, apuntó el curador.

Y reflexionó: “Creo que las revelaciones que se producen en un lector o en un espectador son porque antes fueron una revelación para quien las estaba pensando o creando. Eso nos pasó con la obra de Espino, que podríamos catalogar dentro de los artistas malditos de Santa Fe, y que hizo esa tapa genial de ‘Palo y hueso’”.

“La idea, también, era sacar a Saer de un círculo muy afianzado de lectores de su obra. Sabemos que los saerianos son un club muy potente. Por eso, acá el público se puede encontrar con 34 cuadros de Espino o piezas de Renzi. La muestra, en ese sentido, tiene muchos puntos de fuga”, apuntó Prieto.

Y agregó: “No quisimos meternos mucho en la cuestión biográfica espectacular de las amistades de Saer con otros autores, sino ver algunas manifestaciones de cómo sus amigos escritores o críticos recibían sus obras cuando se iban publicando”.

“Por ejemplo: una carta de Roa Bastos, donde cuenta que está en Buenos Aires y se encuentra en una librería con ‘El limonero real’. El libro le estaba dedicado pero no lo había recibido. Entonces se lo roba y dice que no es un robo porque era para él”, contó el curador.

Y destacó un hallazgo: “Un mapa de Santa Fe donde Saer marca los espacios de su obra. Un profesor de Princeton lo invitó a dar una charla y, en ese contexto, Saer tomó un mapa de la ciudad de Santa Fe y marcó las zonas de su obra. Sin embargo, le pidió al profesor que en el mapa, como en su obra, no aparezca el nombre de la ciudad”.

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