Una multitud aclamó al Papa en la canonización de Galvao

Aproximadamente un millón y medio de fieles aclamó ayer a la mañana al papa Benedicto XVI en la ceremonia en la que el jefe de la Iglesia canonizó a Frei Galvao, el primer santo de origen brasileño a quien le atribuyen milagros de sanación.

San Pablo (Télam)
La ceremonia, en la que el Papa celebró una misa, se realizó en el Campo de Marte de San Pablo, donde cientos de millares de personas hicieron vigilia desde el jueves a pesar del intenso frío que azota la ciudad desde hace varios días.
Durante la homilía que pronunció en el oficio religioso, Benedicto XVI instó a los jóvenes y adolescentes a «decir no a los medios de comunicación social que ridiculizan la santidad del casamiento y de la virginidad».
En las primeras horas de ayer más de cien personas habían sido atendidas en los puestos de salud ubicados en las proximidades del Aeropuerto de Campo de Marte, víctimas de hipotermia, mientras otras sufrieron mareos debido a la gran cantidad de horas que permanecieron inmóviles en medio de la multitud.
El pontífice llegó en su papamóvil y antes de dirigirse al altar dio una vuelta en su vehículo blindado en torno al Campo de Marte, donde los fieles lo saludaron entusiasmados, agitando banderas de Brasil y otras con imágenes del Papa y de Frei Galvao.
El momento que más entusiasmó a la platea fue cuando Benedicto XVI oficializó la canonización del primer santo nacido en el país con mayor número de católicos del mundo.
«Declaramos y definimos como santo al beato Antonio de Sant’Anna Galvao, lo inscribimos en la lista de los santos, y establecemos que en toda la iglesia sea devotamente honrado entre los santos», celebró el pontífice.
Los poderes curativos que se le atribuyen a Frei Galvao son propagados a través de sus «pastillas milagrosas», pequeños pedacitos de papel de arroz envueltos en forma de píldora, donde está escrita una novena a la Virgen María, que el devoto debe consumir mientras reza.

VISITA HASTA EL DOMINGO
En la ceremonia participó junto con su hijo la mujer que fue agraciada por uno de los milagros de Frei Galvao, que fue reconocido por Benedicto XVI para su santificación.
Con problemas en el útero que le impedían llevar una gestación hasta el final, la mujer tomó las pastillas milagrosas y, contra todas las previsiones, dio a luz a un niño.
Varios feligreses que participaron de la ceremonia, aseguran haber sido curados de diversos males con las pastillas de Frei Galvao, nacido en el seno de una familia rica en 1739 en la localidad paulistana de Guaratinguetá.
El Papa destacó el ejemplo de vida del monje brasileño y sostuvo que el nuevo santo dejó «un bello ejemplo» para los que viven «en una época tan llena de hedonismo».
«El mundo necesita vidas limpias, almas claras, inteligencias sencillas que rechacen ser criaturas objeto de placer. Es necesario decir no a los medios de comunicación social que ridiculizan la santidad del casamiento y la virginidad antes del casamiento», advirtió.
El Papa recordó que el «primer brasileño elevado a la gloria de los altares» dejó lecciones «que deberían formar parte de la vida normal de cada cristiano, ya sea o no consagrado, y que despiertan deseos de fidelidad a Dios dentro o fuera del casamiento».
Benedicto XVI, quien arribó el miércoles a Brasil, permanecerá en el país hasta el domingo, ya que como última actividad inaugurará la V Conferencia General del Episcopado de Latinoamérica y el Caribe en la ciudad de Aparecida.

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