Una multitud por el Gauchito Gil

En la localidad de Mercedes, provincia de Corrientes, miles de fieles se congregaron para participar de las festividades del santo profano llamado «Gauchito Gil».

Buenos Aires (Télam)
Según información provista por personal de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Mercedes que está a cargo de la coordinación del tráfico confirmaron que el tránsito se encuentra congestionado y se registraron demoras de hasta dos horas. Sólo ocho kilómetros separaron ambas distancias.
A las seis de la mañana se realizó la primera misa en su homenaje celebrada en la iglesia Nuestra Señora de la Merced y luego el sacerdote Luis María Adis bendijo a los jinetes ubicados en las afueras del principal templo de la localidad correntina. Los hombres bendecidos partieron junto a gauchos provenientes de distintos puntos del país hacia la llamada Cruz Gil.
La ciudad alteró su fisonomía desde el fin de semana pasado cuando se agotaron las plazas disponibles en los hoteles del lugar.
Sin embargo, no todo fue celebración en Mercedes, ya que la comisaría primera de Mercedes informó la detención de 30 punguistas que sacaban ventaja de la presencia masiva de personas. El año pasado se registraron 200 detenciones por diversos ilícitos y varios heridos de arma blanca.
La fiebre por el santo profano, ya que su condición de figura santa no fue promulgada por la Iglesia Católica y sí por los fieles comenzó en la década del 90.
Se llamó Antonio Mamerto Gil Núñez o Antonio Gil, nació en el año 1840 y falleció el 8 de enero de 1878.  Diversas leyendas sobre él, fomentadas sólo por la transmisión oral de la vida de Gauchito Gil dicen que fue un hombre que hizo tareas rurales.
Vinculado con una mujer viuda y adinerada y su rechazo por parte de los hermanos de la viuda, lo llevaron a huir de Mercedes y a alistarse para pelear en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay.
También se dice que fue reclutado por los federales, a su regreso para pelear contra los unitarios. Al poco tiempo desistió de la milicia.
Para explicar lo que siguió en su vida se desdobla la historia: unos dicen que se arrepintió de desistir y se presentó para ser juzgado en Goya.
La segunda versión cuenta que al ser despojado de todos sus bienes por la milicia se ocultó con un grupo de desertores a quienes coordinaba y compartía con los pobres el dinero robado a los acaudalados de la zona.

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