Damián Romero, de 38 años, se encontraba deshidratado y con signos de agotamiento. Fue hallado en Estancia Monserrat, una zona rural comprendida entre Lago Posadas y Gobernador Gregores, en el centro de Santa Cruz.
Una intensa búsqueda en medio de un terreno hostil, un entorno natural implacable y la fe inquebrantable de una comunidad marcada por la vida rural. Así transcurrió la historia de Damián Romero, un peón de campo que había desaparecido sin dejar rastro en la inhóspita geografía de Santa Cruz y cuya aparición con vida, tras nueve días de angustia, se convirtió en un verdadero alivio para todos.
La desaparición de Romero, de 38 años, había sido reportada luego de que compañeros de trabajo y vecinos de campos cercanos notaran su ausencia prolongada y la falta de comunicación. El hombre trabaja en la Estancia Santa María, ubicada en el desolado corredor que conecta Lago Posadas con Gobernador Gregores, en pleno corazón de la provincia.
La última vez que lo habían visto fue en las inmediaciones de la Ruta Provincial N°87, una vía solitaria que serpentea entre cerros y estepas barridas por el viento. El silencio en torno a su paradero encendió todas las alarmas.
Fue entonces que, a pedido de la comisaría local y con el respaldo del Ministerio de Seguridad de la provincia, se activó un operativo de búsqueda coordinado por la División Grupo Especial Zona Centro de Bomberos.
Cinco efectivos altamente especializados en rastreo en terreno agreste se trasladaron al área para iniciar los rastrillajes. A ellos se sumó una protagonista clave: Kenia, una perra entrenada en la detección de rastros humanos, cuyo desempeño sería determinante.
