Varios integrantes de la banda ATR ya estaban presos y aprovechaban las salidas transitorias para robar

La jueza Mariel Suárez ordenó 59 allanamientos que la Brigada de Investigaciones desarrolló entre la madrugada y el mediodía de ayer, en coordinación con la fiscal Andrea Rubio y el funcionario de Fiscalía Cristian Olazábal. Fue luego de corroborar durante cinco meses de investigación que una banda se dedicaba a cometer robos agravados en distintos puntos de Comodoro Rivadavia, además de vender armas y estupefacientes. En total fueron detenidas seis personas vinculadas a los robos que investiga la Justicia ordinaria y otras tres quedaron a disposición de la Justicia Federal por los casos de drogas. El operativo fue bautizado por la policía como ATR, a partir de las escuchas telefónicas en las que integrantes del grupo decían estar "ATR o a todo ritmo" al describir con lujo de detalles cómo y dónde habían robado.

Desde tempranas horas de ayer se desarrollaron en distintos barrios de Comodoro Rivadavia los 59 allanamientos ordenados por la jueza Mariel Suárez, en los que se logró detener a seis hombres que habrían protagonizado una decena de robos en distintos puntos de esta ciudad entre comienzos del año pasado y los últimos días. Uno de los integrantes de la banda, de 17 años, permanecía prófugo al cierre de esta edición. Además de los seis detenidos por robo, otros tres quedaron a disposición de la Justicia Federal por infracción a la Ley 23.737 de estupefacientes.

Hoy, desde las 12, los seis detenidos serán sometidos a la audiencia de control de detención y formalización de la investigación en donde la Fiscalía pedirá la prisión preventiva de los sospechosos y un plazo razonable para culminar con la investigación por la alta complejidad de la causa.

La investigación nació a partir del millonario robo a la escribanía “Reigada”, ocurrido a fines de diciembre último en donde los delincuentes se llevaron dos millones de pesos en efectivo que estaban guardados en una caja fuerte. La Brigada de Investigaciones, en ese entonces bajo la dirección de Eduardo Chemin y Pablo Lobos, comenzó las averiguaciones junto a un oficial especialista en investigación de robos domiciliarios. Luego con la llegada del comisario Andrés García a esa unidad, se prosiguió la investigación bajo la supervisión de la fiscal Andrea Rubio y el funcionario de fiscalía Cristian Olazábal.

A ese robo se sumaron como materia de investigación otros delitos contra la propiedad a domicilios particulares y comercios de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly.

En la primera evaluación de la evidencia recolectada en los allanamientos surge el secuestro de alrededor de 20 armas de fuego de distinto calibre, municiones, vehículos de media gama que se vinculan directamente con los lícitos investigados -ya que algunos de ellos fueron comprados con dinero robado y luego utilizados para robar en otros delitos-, electrodomésticos, aparatos electrónicos y una importante suma de dinero en efectivo que asciende a un millón de pesos.

Se secuestraron drogas, elementos como balanzas, numerosas plantas de marihuana en invernaderos y droga fraccionada. También se incautaron dólares falsos.

“ESTAMOS ATR”

De acuerdo a la información recabada por este diario en torno a la causa, se fueron acumulando horas de seguimiento y grabaciones de video hasta que la jueza Suárez, ante el cúmulo de evidencias presentadas por los investigadores, autorizó la intervención de comunicaciones telefónicas de algunos de los integrantes de la banda. Fueron 45 días de escuchas en las que los delincuentes solían decir: “estamos ATR (a todo ritmo)” para referirse a los delitos que cometían.

El puntapié de la investigación fue el registro de las cámaras de seguridad de la escribanía y testimonios aportados a la Brigada de Investigaciones que llevaron a verificar algunos domicilios de los integrantes de la banda y la confirmación de sus teléfonos celulares. De esa manera se pudo escuchar cómo los distintos integrantes del grupo daban cuenta de los robos que cometían y en los que querían participar.

El modus operandi cambiaba según las circunstancias y a partir de los datos que obtenían para robar en determinado lugar. Así, algunos de los asaltos fueron violentos con utilización de armas de fuego. En otros actuaban cuando las víctimas se ausentaban de sus propiedades.

Entre los casos que hoy la Fiscalía va a imputar a los detenidos, hay robos que tomaron notoriedad pública, como el de las 40 armas a un coleccionista, ocurrido a principios del año pasado en la zona de La Loma, o el reciente asalto a la bicicletería “Saidmar”, así como un intento de robo en un cajero automático.

Según confirmó El Patagónico, serían entre 11 y 12 los hechos que se les va a atribuir a la banda en el control de detención de hoy. Incluso desde la Fiscalía evalúan que según como se vayan confirmando nuevos elementos secuestrados en los allanamientos, la carátula pueda mutar a “asociación ilícita”.

Entre los delincuentes habría personas jóvenes, muy peligrosas de acuerdo a los investigadores. Algunos de ellos ya han sido condenados y son reincidentes por tercera vez. Incluso alguno de sus integrantes –de los que hoy se darán a conocer oficialmente sus identidades y que este diario no publica para evitar entorpecer la investigación- protagonizaban los delitos en sus salidas transitorias ya que se encontraban bajo prisión cumpliendo condenas.

Entre los automóviles secuestrados, comprados con dinero ilegal, hay un Renault Fluence, una Volskwagen CrossFox y una Ford Ranger.

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