Veinte carros para el Mundial son construidos en Rada Tilly

Los están confeccionando para aquellos pilotos de distintas partes del mundo que se ven imposibilitados de viajar con sus máquinas a la competencia que se correrá en la villa del 10 al 16 de febrero. La mitad está casi terminada. Luego quedarán para la escuela de la Asociación Patagónica.

Cuando muchos carrovelistas del planeta vieron la distancia desde su país hasta Rada Tilly y el costo que les demandaba el envío de sus carros para participar del 11° Mundial, optaron por buscar una alternativa para no gastar tanto dinero.
La Asociación Patagónica de Carrovelismo tomó la iniciativa de construir veinte carros con las medidas reglamentarias y se los alquilará a los deportistas foráneos que pidieron uno a la organización con algunos meses de anticipación.
El sol castiga fuerte y la playa radatilense está colmada de gente, pero Andrés Coetsee y Oscar Coria soportan el clima en el taller del primero para armar uno de los veinte carros. Hay pedazos sueltos por todos lados, pero ellos miden cada parte una y mil veces para que todos queden bien. Trabajan sin parar mientras comentan su trabajo.
Las ruedas y los cotpy (chasis) fueron pedidos, pero las armazones fueron soldadas en Rada Tilly. Una vez que finalice el campeonato mundial las máquinas quedarán para la escuela de carrovelismo.
Andrés se dedica a realizar aberturas por lo que es el encargado de soldar cada parte del carro, mientras que el presidente de la Asociación lo ayuda a cortar, a lijar y se ocupa del resto.
El trabajo comenzó hace seis meses y creen que estará listo a comienzos de febrero. Es un trabajo de artesano el que realizan Andrés y Oscar porque cada detalle influye en el funcionamiento del carro.
«Primero se hace el prearmado, el molde. Eso es lo que lleva más tiempo. Luego se sueldan, se les coloca la horquilla, los ejes y después por otra parte ya tenemos los cotpy que son de fibra de vidrio y los mandamos a pedir a Buenos Aires», comenta Oscar mientras Andrés sigue soldando.
Cuando Oscar y Andrés terminan su trabajo, las armazones se llevan a Kilómetro 8 donde se las pinta y luego viene la etapa final. «Después resta colocarle el cotpy, terminar de hacerle la dirección, se le coloca la rueda y todos tienen que probarse para no encontrarnos con nada raro el día de la competencia. A todos hay que probarlos y le vamos a dar por lo menos dos o tres vueltas», sentencia Oscar.
La idea es que este tiempo invertido sirva para la Asociación Patagónica de Carrovelismo, porque una vez que termine el mundial, las máquinas quedarán para la escuela.
«Cada carro tiene 2.500 pesos de costo, en materiales únicamente. Si los comprás hechos puede salir mil euros más o menos. Lamentablemente desde que empezamos a construirlos los costos fueron subiendo. Pero una vez que finalice todo, quedarán para la escuela», destaca Andrés.
El Mundial arrancará el 10 de febrero y hasta el 16 habrá competencia en las arenas radatilenses. El espectáculo internacional podrá observarse sin pagar entrada y por ese motivo los organizadores también han preparado cerca de 50 carteles (armados por Andrés y Oscar) que indican en qué sector podrá ubicarse el público durante las regatas.

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