Veo en estos sucesos un antes y un después para Santa Cruz

Desde Valdocco, el padre Juan Carlos Molina habló con Diario Patagónico dando a conocer un mensaje de paz y reflexión luego de los hechos ocurridos el sábado en Río Gallegos, en detrimento de la integridad física de la ministro de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner.

Caleta Olivia (Agencia)

“Es realmente difícil en este momento dar un mensaje de paz. Honestamente veo en estos sucesos un antes y un después», sostuvo ayer el sacerdote Juan Carlos Molina, amigo personal de la ministro Alicia Kirchner, con quien comparte largas charlas sobre religión.
Molina se encontraba con la funcionaria en el momento de la agresión. Antes habían almorzando en un restaurante de la capital provincial cuando contra la vidriera comenzaron a agolparse los manifestantes.
“A partir de la violencia se genera más división y odio, y lo cierto es que hay que tener ganas de sentarse a dialogar para poder construir algo mejor. No nos merecemos esto», agregó ante este diario.
Al ser consultado sobre por qué no evitaron la agresión saliendo por otro lado o pidiendo seguridad, Molina contó que «nunca nos imaginamos lo que iba a suceder y pensamos que solamente nos van a gritar; entones salimos» y sostuvo que por momentos creyó estar «en otro lugar, fuera de la provincia».
En forma casi infidente mencionó que los hechos no causaron vergüenza o enojo en la funcionaria, sino que, muy por el contrario, Alicia se encontraba pendiente y preocupada por dos temas muy puntuales. Uno de ellos era que en el interior del restaurante uno de los empleados del comercio se acercó para entregarle una carta en la que le comentaba un problema personal.
El otro, que un joven fotógrafo de un medio nacional le prestó auxilio para que no cayera al suelo y la ministro pensó que, si los otros medios habían tomado esa fotografía, los empleadores del joven podrían despedirlo de su trabajo por no tener él esa fotografía.

EL AMIGO
Hace siete años el cura Juan Carlos Molina comenzó con el proyecto de inclusión y contención social en el Galpón de Lapeyrade, en aquel momento la entonces ministro provincial lo llamó para hablar sobre un trabajo más ambicioso que contenga a jóvenes en situación de riesgo.
Una semana después, y según lo pactado, las promesas de la funcionaria se cumplieron. «Nuestra amistad es muy valiosa, tratamos de vernos cuando podemos y siempre que hizo falta algo para mejorar la calidad de vida de alguien estuvo», dice Molina y mencionó que «en cuatro años de Valdocco creo que hubo una sola donación pública de Alicia, pero su presencia a través de la cobertura de algunas cosas es permanente».
«En esta provincia hay espacio para que todos seamos felices, pero hay que ser tolerantes y, cuando creemos que las circunstancias no están siendo justas con nosotros, pedirle a Dios la fortaleza para discutir, ser justos y pensar con claridad. Hoy espero que la fe nos mueva para retomar la armonía que perdimos», concluyó.

Fuente:

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico