Veraneantes y turistas se quejan por el descuidado estado de la costanera

También sospechan que algunos carritos de comida arrojarían restos de aceite al mar.

Un turista que recorra la costanera de Comodoro Rivadavia se encontrará con los juegos para niños rotos, integrantes de la comunidad gitana utilizando el predio de la Plaza Soberanía para acampar y la acumulación de botellas de bebidas alcohólicas, profilácticos y materia fecal de los animales como caballos y perros que zíngaros y algunos bañistas tienen por ocurrencia llevar con ellos a la playa, opacando el brillo que en alguna época tuvo ese sector de la ciudad.
Tampoco el arte es respetado y la plaqueta que daba cuenta de la obra del artista plástico José Luis Tuñon, montada con apuro en el parque durante la gestión del intendente Jorge Aubía, sufrió los avatares del tiempo y de la mala conducta de algunos visitantes. En ese sentido, es sabido que el artista se ofreció para remodelar su obra –que a tantos niños atrae para jugar- y lograr que tenga las dimensiones que originalmente establecía el proyecto que ganó, pero que por urgencias económicas el municipio no lo concretó en la forma en que estaba previsto.

EL ACEITE DE LOS CARRITOS
En distintas ocasiones se escuchan quejas de que los puestos de venta de comida que funcionan en la costanera, no son objeto de controles por parte de las autoridades municipales, por cuanto es impensable que se acepte como norma de descarga de residuos, la derivación de los restos de aceite a un pozo ciego a escasos metros del mar o en el peor de los casos que la descarga de los restos inutilizables quede al descubierto sobre la tierra del lugar.
En el último tiempo han proliferado los puestos callejeros de venta de comida, pero poco se conoce acerca de los controles que debe realizar el área de Bromatología del municipio, considerando la sospecha de falta de asepsia de algunos de los puestos que funcionan en precarias condiciones.

BASURA Y PERDIDAS DE AGUA
También la permanente presencia de agua, producto de alguna pérdida en las cañerías que luego logra traspasar las veredas y filtrarse por los pasillos internos de la plaza, son objeto de permanente cuestionamiento de parte de los habitues del sitio, ya que siempre hay charcos de agua e inundaciones continuas en algunos sectores de acceso sobre la calle Máximo Abásolo.
La existencia de restos de residuos domiciliarios que se arrojan a la plaza, parecen complementarse con la permanencia aún de los restos de cubiertas quemadas en el acceso al puerto, cuando se desencadenó el conflicto con la empresa Barillari. Desde entonces nadie retiró los restos de basura que quedaron como testigos mudos de la protesta del personal y que poco a poco va camino a convertir el lugar en un basural más.

INGRESO VEDADO AL ESTACIONAMIENTO
La promesa de habilitar el ingreso al puerto para el estacionamiento de vehículos particulares que no quisieran pagar el estacionamiento medido, pero que tuvieran una opción sin costo para estacionar en el centro, quedó hasta ahora sólo en una promesa surgida desde el municipio. Ese estacionamiento fue clausurado con candados y es imposible acceder al predio.
Sucede que el sector pertenece al puerto y por ende es propiedad privada, con lo cual la administración colocó sus propias advertencias respecto de que se trata de un lugar prohibido para el ingreso de colectivos, casillas rodantes y utilitarios, aunque nada diga de vehículos de menor porte. También se advierte que allí está prohibido acampar o pernoctar y que el sitio está destinado únicamente al acceso de camiones operativos, así todos aquellos que no encuentran un lugar para estacionar en el centro, tampoco pueden hacerlo en este espacio que había sido acondicionado para tal fin

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