Violó el arresto domiciliario pero no irá a prisión porque no hay lugares
Javier Gallardo, condenado a 8 meses de prisión en un juicio abreviado, se encontraba en arresto domiciliario por falta de lugares de detención para alojarlo. Sin embargo, violó la medida al salir de su casa y dirigirse a la playa, pero no irá preso pese a que lo solicitó la Fiscalía. Es porque no hay plazas para detenidos y en la alcaidía policial las garantías no están dadas en medio de una escalada de violencia. De todos modos, Gallardo ya puede comenzar a gozar de libertad asistida al quedarle seis meses para cumplir su pena. Así el Cuerpo Médico Forense evaluará si no es peligroso para sí y para terceros.

En una sala de la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia, ayer el condenado en juicio abreviado a 8 meses de prisión, Javier Gallardo, fue sometido a una revisión de la medida de coerción luego de violar el arresto domiciliario.

Fue después de haber sido encontrado en la Costanera cuando debía purgar condena en su domicilio de 12 de Octubre al 3.900, medida sustitutiva que venía cumpliendo desde el 24 de noviembre de 2017 cuando se lo declaró reincidente.

La Fiscalía ya solicitó el año pasado que comience a cumplir los 8 meses de prisión, pero ante la falta de espacios en la alcaidía policial y según un último informe de parte de la Defensa Pública que graficaba que en la alcaidía había alojados 128 detenidos cuando la capacidad es de 118 (superpoblación carcelaria de 10 personas más a lo debido), Gallardo quedó bajo prisión domiciliaria hasta tanto se habilite una plaza de alojamiento.

Gallardo le confesó a su defensora Lucía Pettinari que creía haber llegado el 24 de enero al plazo para comenzar a gozar de la libertad asistida ya que le quedan seis meses para cumplir la pena y que por eso andaba en la calle. Sin embargo, la defensora le explicó al condenado que esa situación se debe resolver en una audiencia judicial y le informó ayer al juez de Ejecución Jorge Odorisio de lo sucedido.

Mientras tanto, el funcionario de fiscalía Ariel Corredera solicitó que Gallardo al violar la medida quede bajo prisión preventiva ya que había plazas para alojarlo. Y recordó que el 5 de diciembre se le había asignado plaza y Gallardo debía presentarse en los cinco días posteriores. Pero el acusador reconoció que esa medida judicial sería abstracta ya que no podría hacerlo el condenado por sus propios medios ya que violaría el arresto domiciliario, por lo que debía haber sido trasladado por la policía, cosa que no ocurrió.

Corredera dialogó previamente con la Defensa y teniendo en cuenta de que Gallardo podía ya comenzar a gozar de la libertad asistida por el cómputo de pena, advirtió que aún no se habían realizado los exámenes correspondientes por el Cuerpo Médico Forense para determinar si es peligroso para sí o para terceros, por lo que solicitó que se realice ese trámite a la brevedad.

La defensora Pettinari insistió ante el juez de que la situación carcelaria no ha variado y no hay plazas disponibles en esta ciudad y sumado a las reyertas que se produjeron en la alcaidía policial era sumamente peligroso encerrarlo bajo esas condiciones en donde hay personas en conflicto a Gallardo y pidió que aguarde el examen médico bajo prisión domiciliaria.

El juez Jorge Odorisio dijo que la Unidad Regional no informó que haya plazas para detenidos y ante la agresión que sufrió Darío Terk por detenidos y los incidentes de ayer a la madrugada en la alcaidía dijo que “es muy peligroso el ingreso” por lo que decretó que Gallardo siga en prisión domiciliaria hasta que sea sometido a un examen del Cuerpo Médico Forense que pidió sea urgente.

Gallardo ya fue condenado por una tentativa de homicidio que sufrió Joaquín Buscemi, el 18 de marzo de 2012 en el barrio San Martín y por otras tres causas que tenía pendientes con la Justicia: el homicidio en agresión de Brian Henríquez -cometido el 22 de abril del 2010- y dos causas de atentado con resistencia a la autoridad.