VIsceras de calamar: de Punta Quilla a Noruega
La noticia suena alentadora si se tiene en cuenta que la otra opción era desecharlas, sin embargo vacía de contenido los habituales discursos sobre agregar valor al producto como forma de generar mano de obra e incrementar ingresos.
La planta procesadora Bahía Grande que se encuentra en el puerto de Punta Quilla fue el escenario de esta inédita experiencia de comercialización al extranjero. Las vísceras de calamar tienen como destino Noruega para la elaboración de Omega 3.
Unas cincuenta toneladas de vísceras interfoliadas y limpias partieron en dos contenedores a bordo del buque mercante Maersk Rosario, como primer embarque de esta naturaleza hacia el país nórdico que se ocupará de procesarlas para obtener el tan preciado aceite Omega 3.
Según la supervisora de la planta Bahía Grande, Alicia Rial, “Es la primera exportación de vísceras de calamar que se realiza en la Argentina y es un orgullo que seamos nosotros quienes hayamos dado el puntapié inicial”.
La representante de la empresa explicó que anteriormente esos desechos eran enviados a la planta de Caleta Olivia pero al dejar de funcionar se vieron obligados a derivarlos hasta Puerto Madryn, una nueva alternativa surgió con la posibilidad de exportarlos y este embarque a Noruega es el primer paso en lo que esperan sea actividad duradera.
La planta de Bahía Grande procesa a diario alrededor de cinco toneladas de calamar con destino de exportación ocupando unos veinte operarios para tal tarea.
La exportación de las vísceras es una buena noticia si se tiene en cuenta que en San Julián, por ejemplo, la empresa Conarpesa se limita a enterrarlas, tras el cierre de la planta productora de Omega 3 en Caleta Olivia,  aduciendo que el traslado a Puerto Madryn resultaría muy oneroso.
En Puerto Deseado también se vivió esta situación cuando la fábrica de harina de pescado que posee la firma Moliendas del Sur en Puerto Madryn,  se veía imposibilitada de recibir los desechos provenientes de las nueve plantas deseadenses, según reconoció el secretario del municipio local, Jorge Riballa.
Riballa explicó que a la municipalidad no le quedó otra opción que autorizar el entierro de los desechos aunque aclaró que se tomaron todas las precauciones para minimizar riesgos de contaminación ambiental.
Ante este panorama, la exportación se presenta como una alternativa positiva aunque deberíamos plantear una propuesta superadora, reactivar la planta de Omega 3 de Caleta Olivia o crear una similar en Puerto Deseado o San Julián donde se pueda no solo evitar el entierro de material sino hacer realidad el tan mentado “agregar valor” al recurso creando nuevas fuentes de trabajo genuino e incrementar los ingresos por producción en tierra.