Voluntariado: poniendo el cuerpo a la solidaridad

Empresas comprometidas con las comunidades impulsan a sus empleados a participar de acciones vinculadas a lo social, la educación, y el ambiente.

Desde construir una casa, hasta ponerse al hombro una campaña de donación de juguetes o alimentos. Desarrollando una actividad por el cuidado del ambiente, colaborando en una escuela o ante una catástrofe. A través de los programas de voluntariado, los empleados de diversas empresas ponen a disposición su tiempo y su esfuerzo físico para un fin superior: ayudar al otro.

“Buscamos que nuestros colaboradores se sientan movilizados, incentivados y sobre todo comprometidos con los dos focos que tienen nuestras acciones de RSE: ambiente y educación”, comenta Pamela Argañaraz, coordinadora de Comunicación de BGH. La compañía apunta especialmente a iniciativas que integren tecnología, pero no de manera exclusiva. En 2016 sus voluntarios construyeron tres casas junto a TECHO.

Argarañaz considera que “las funciones de una empresa exceden el hecho de llevar a cabo negocios de manera exitosa” y que “el voluntariado corporativo es la forma concreta en que una organización puede poner a disposición de la sociedad su capital humano y talento”.

La cadena Garbarino es otra de las grandes empresas nacionales que incentivan el voluntariado entre sus empleados con diversas acciones, las cuales son articuladas con organizaciones de la sociedad civil que son seleccionadas “según su experiencia profesional, legitimidad social y representatividad local y geográfica”. De las acciones participa más del 20% del total del plantel con que cuenta el retail en todo el país. Y llevan a cabo programas como “Buenos Vecinos”, para proyectos locales, acciones por el Día del Niño, Navidad, o colaboran con tareas de ayuda ante catástrofes naturales.

“Al promover el voluntariado, la empresa facilita a los empleados que hagan activo su ‘ser social’, permitiendo acercar los intereses personales con los de la empresa. Y eso es bueno para la empresa, para la persona y para la comunidad ya que se potencia la cultura solidaria. Ser voluntario, es comprometerse con otros y consigo mismo. Es poner en práctica tus sueños e ideales de un mundo mejor”, comentaron en Garbarino.

Por otro lado, desde las Fundaciones Grupo Petersen valoran que “el aporte del voluntariado es brindar a toda la comunidad un ejemplo de solidaridad y compromiso social”. Coordinadas internamente en cada uno de sus bancos, las iniciativas permiten que las acciones no se concentren en una sola ciudad, sino que se extiendan a través una red de voluntarios. “Año a año la participación se incrementa y las experiencias son muy positivas. En 2016, el 23% de la nómina de empleados participó activamente”, comentan. Y agregan: “Consideramos que el voluntariado debe ser transversal a todos los programas que implementamos, por eso se generan espacios de intervención por parte de ellos en todas nuestras actividades”.

Matías Ortega
mortega@ambito.com.ar

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