Caleta Olivia (agencia)
Por su parte, los buzos de esa institución no pudieron sumergirse para limpiar el fondo marino ya que desde hace tiempo la Prefectura local no los autoriza a pesar de que son profesionales, pero igualmente formaron parte de los “recolectores” terrestres que desarrollaron la actividad entre las 15 y las 18.
Entre los protagonistas hubo niños de jardines de infantes acompañados por docentes y padres, personal de una empresa particular que se dedica al control de plagas, integrantes de una iglesia e incluso de una agrupación de cuatriciclos, además de vecinos particulares.
Mientras, la Supervisión Municipal de Medio Ambiente, aportó un contenedor, bolsas de residuos e incluso colocó cartelería y una carpa stand con material alusivo no solo a la limpieza de lugares público sino también la tenencia responsable de mascotas.
La gente consultada por El Patagónico comentó que además de gran cantidad de vidrios o botellas enteras, se recogieron plásticos, bolsas de nylon, latas y cartones.
Por si esto fuera poco, uno de los vecinos reveló que en la línea de tamariscos que corre paralela a la playa, se halló una gran cantidad de agujas hipodérmicas, por lo cual fue imprescindible que todos los voluntarios utilizaran guantes protectores.
