Al caer la avioneta de Gendarmería había 9 personas adentro de la casa
Las propias víctimas del siniestro que conmocionó el miércoles a la opinión pública, al conocerse que una avioneta de Gendarmería había caído sobre una casa en pleno centro de Las Heras, le confirmaron a El Patagónico que al momento del incidente había 4 niños y 5 adultos en el lugar. La única contención recibida, aseguraron, fue la de amigos y compañeros de trabajo.
A través de El Patagónico, los docentes Andrés Fernández y Marcelo Fedorczuk quisieron aclararle a la opinión pública lo acontecido en la casa que habitaban, junto a otras cuatro familias, donde el miércoles cayó una avioneta y fallecieron dos miembros de Gendarmería.
Al respecto aseguraron que la casa no estaba deshabitada y que al momento de la tragedia había 9 personas en su interior, 5 adultos y 4 niños, varios de los cuales dormían la siesta.
La casona, que está ubicada sobre Gobernador Gregores 450, en pleno centro de Las Heras, está dividida en cuatro departamentos y en uno de ellos alquilaban los dos docentes que brindaron sus testimonios a este diario.
Al respecto, Fedorczuk contó que los miércoles sólo da clases por la mañana y a las 16:15 -cuando cayó el avión- estaba durmiendo la siesta.
"Me desperté porque el viento abrió la ventana y me levanté para cerrarla, pero entró el fuego y comenzó encenderse la cama y rápidamente ardió todo. Lo único que alcancé a hacer fue colocarme un jeans y salí descalzo afuera, aturdido y sofocado por humo. Así quedé, sin nada; ni documentos, tarjetas de crédito. Nada. Perdí todo el esfuerzo de 10 años de trabajo", sostuvo.
El testigo afirmó que en el departamento contiguo había otro inquilino; también estaba un matrimonio con su hija en el siguiente, y en el restante una mujer con sus tres hijos pequeños.
En cuanto a los daños, confirmó que dos de los cuatro departamentos sufrieron pérdidas totales y uno de ellos es el que ocupaba él con su colega.
"Ni nosotros ni las demás víctimas recibimos contención alguna desde que ocurrió la tragedia. Recién el viernes apareció personal de Bienestar Social porque se enteró que había niños y fue a ofrecer ayuda psicológica. El resto de la ayuda la recibimos por parte de la comunidad y de docentes que nos conocen, que nos alojaron por este fin de semana porque ahora tenemos que buscar un lugar para vivir", agregó.
Reclamó que "alguien se haga cargo de todas las cosas que perdimos".
Mientras, Andrés, quien al momento del accidente estaba dando clases y fueron a darle aviso que sobre su casa había caído una avioneta, se lamentó por el destrato que recibieron. "Fuimos ninguneados, no se acercó nadie a preguntar si teníamos dónde dormir. Quedamos en la calle y ninguna autoridad se preocupó por los que quedamos vivos".
En cuanto a las pérdidas, también quedó con lo puesto y en lo material se vio sumamente afectado porque hacía pocos días había obtenido un préstamo para comprar una vivienda prefabricada, dinero que había guardado debajo de colchón y se convirtió en cenizas.
"El dinero que tenía es todo comprobable y quiero que se hagan cargo cuanto antes los que se tengan que hacer cargo", señaló.
