Boquetero huyó al activarse alarma de confitería en Caleta
A pesar de que su nombre transmite la sensación de que todo está bien o perfecto, la confitería "Pipí Cucú" ubicada en la céntrica avenida San Martín y a pocos metros del Gorosito, no ha sido el ámbito ideal para los amigos de lo ajeno que, en lo que va del año, ya la "visitaron" al menos dos veces en horas de la madrugada.

Caleta Olivia (agencia)

Hace menos de tres meses, un ebrio rompió el vidrio de la puerta de acceso principal del local donde también funciona una sala de juegos infantiles y como no encontró dinero en la caja registradora, causó un gran desorden de mesas y sillas.

Luego se dirigió hacia la cocina y consumió algunos sandwiches y bebidas, pero era tal su cuadro etílico que hizo caso omiso al sonido de la alarma que se había activado con su ingreso.

Quince minutos después, advertida por un centro de monitoreo, llegó una comisión policial para verificar el ilícito y se encontró con la sorpresa de que el ladrón, mayor de edad, aún estaba en el lugar, pero profundamente dormido.

Lo llevaron a los calabozos de la Comisaría Seccional Primera donde solo permaneció unas tres horas ya que por tratarse de un delito menor el juez de instrucción de turno dispuso que quedara en libertad, previo labrar una causa de rigor.

AHORA UN BOQUETERO

“Pipú Cucú” volvió a ser noticia en la madrugada de ayer por otro intento de robo, solo que está vez mediante la modalidad boquetera.

En efecto, alrededor de las 4.45 volvió a activarse la alarma porque un individuo de contextura muy delgada se introdujo por un ventiluz de unos veinte centímetros de ancho por setenta de alto que está en una pared lateral que da a la plazoleta “Aníbal Forcada”.

Por las imágenes de video que captó una cámara de seguridad ubicada en el interior, se presume que se trataría de un menor de edad, quien estuvo muchos minutos golpeando con una piedra tres gruesos ladrillos de vidrio.

El dueño del local, Cristian Aguirre, dijo que el chico se habría cortado cuando atravesó el boquete ya que en la pared quedaron algunas manchas sangre.

Además, en las imágenes se observó que cuando apenas ingresó la mitad de su cuerpo, rápidamente se retiró al escuchar el ruido de la alarma, por lo cual no pudo llevarse nada.

Como ocurrió en el primer caso, el centro de monitoreo de una empresa privada alertó a la policía que llegó en pocos minutos, pero el precoz delincuente ya había escapado.

Como consecuencia de ello, Aguirre decidió colocar ladrillos en ese y otros ventiluces, pero al mismo tiempo dijo que le invadía una amargura por el nuevo suceso, evaluando además la costosa necesidad de tener que reforzar el sistema de seguridad, probablemente contratando un servicio de sereno.