En Caleta Olivia olvió a repetirse el sirenazo de la noche del viernes en el acceso al edificio prefecturiano situado en la zona costanera. Pero esta vez la rendición de honores fue imponente ya que también se desplegaron efectivos de todas las dependencias locales de la fuerza de seguridad provincial con sus patrulleros, motos y autobombas.
Frente a ellos, formó el personal que estaba bajo las órdenes de prefecto Ariel Mogiat, incluyendo a su unidad bomberil y al cuerpo de rescatistas navales.
Fue el jefe del Comando Radioeléctrico, comisario Cristian Cansinos, el encargado de pronunciar un encendido discurso a viva voz que por momentos parecía quebrarse por el dolor que embarga la muerte de un camarada de otro arma caído en cumplimiento de su deber.
“Lamentamos mucho lo que ha sucedido. Nos toca muy de cerca, pero no es momento de bajar los brazos porque aún tenemos que seguir bregando por la seguridad de la sociedad. Esa es nuestra responsabilidad”, afirmó.
Luego dirigió un mensaje hacia todos los vecinos de cada comunidad diciendo que “estamos para cuidaros y tenemos que ser solidarios, trabajado codo a codo ante esta maldita pandemia que nos amenaza día a día”.
Luego, el jefe de la Prefectura local agradeció el valorable gesto de la fuerza policial, pero previamente se hizo un minuto de silencio al tiempo que el músico Miguel Ormeño ejecutó un solo de trompeta.
Finamente numerosos policías se aproximaron a sus camaradas prefecturianos para saludarlos con una venia, respetado el obligatorio distanciamiento social.
En ambos cuerpos se seguridad se evidenció una profunda tristeza y algunos hombres y mujeres derramaron lágrimas.
