Se trata del informe que confirmó las sospechas de los fiscales en torno al homicidio del nene de 4 años y fue clave para acusar a la madre biológica y a su padrastro.
Al menos 21 hematomas a nivel del cuero cabelludo y subgaleales que corresponden a traumatismos craneales, una hemorragia subaracnoidea cerebral (de distribución amplia) y un edema cerebral difuso y herniación cerebral (lesión global secundaria) son las lesiones internas que encontraron los forenses en la cabeza de Ángel Nicolás López, el nene de 4 años el 7 de abril en el Hospital Regional, luego de haber sido internado de urgencia dos días antes.
Ese dato, que figura en el informe preliminar de autopsia, fue clave para que los fiscales Facundo Oribones y Diana Guzmán solicitaran este domingo la detención de Mariela Beatriz Altamirano y Michel Kevin González, madre y padrastro de la víctima.
Fuentes del caso indicaron a Infobae que esas lesiones pueden haber sido provocadas, no por golpes de puño o patadas, sino por el llamado “síndrome del sacudón”. Se trata de una forma grave de maltrato físico que ocurre al sacudir violentamente a un bebé o niño pequeño, provocando que su cerebro choque contra el cráneo.
Esa acción causa lesiones cerebrales -tal como se registraron en el caso de Ángel-, hemorragias retinianas y neuronales que pueden resultar en discapacidad permanente, ceguera o la muerte.
Las fuentes advirtieron, en ese sentido, que están a la espera de los estudios complementarios, principalmente de uno dedicado a la retina. Sucede que, cuando se da una muerte por el síndrome del sacudón, también quedan registros en la membrana interior del ojo.
OTRAS LESIONES
El informe, de 9 páginas y firmado por Natalia Gómez, además señala otras tres lesiones de vieja data que no tendrían relación con la muerte.
Se trata de una cicatriz de forma lineal de 1,5 cm ubicada en región frontal derecha (por encima de la cola de la ceja); otra de forma triangular que mide 1 cm en su diámetro mayor y se encuentra ubicada en región dorsal del tórax, a nivel de la escápula derecha y a 2 cm del borde superior del hombro y, por último, una cicatriz de forma lineal que mide 1 cm ubicada en región submandibular derecha.
Los peritos anotaron otras lesiones vinculadas a las maniobras de los médicos para salvarle la vida al niño.
Como hallazgo relevante anotaron que en la internación, se menciona que “se realizó TAC de cerebro sin contraste, evidenciando edema cerebral difuso y generalizado asociado a herniación del tronco cerebral y de las amígdalas cerebelosas, pudiendo correlacionarlos con los hallazgos de autopsia”.
“Estas herniaciones cerebrales secundarias a edema cerebral difuso y generalizado son una emergencia neurológica. Las causas pueden ser múltiples traumatismos craneoencefálicos, hipoxia/asfixia, infecciones severas (meningitis/encefalitis), tumores MAV (malformaciones arterio-venosas cerebrales) con efecto de masa e hidrocefalia aguda, entre otras", indicaron y agregaron: “La herniación de las amígdalas cerebelosas y el tronco cerebral causa la muerte por la compresión mecánica de estructuras vitales en el foramen magno (base del cráneo), provocando, principalmente, paro respiratorio, paro cardíaco, coma y daño cerebral irreversible”.
Los forenses señalaron que esa condición bloquea el flujo sanguíneo y el control automático de la respiración.
En ese sentido, indicaron que la causa probable de muerte fue una muerte cerebral vinculable a “hipertensión endocraneana por edema cerebral difuso y generalizado asociado a herniación de las amígdalas cerebelosas vinculable a hemorragia subaracnoidea”.
Para los fiscales, de la autopsia se desprende que Ángel contaba con más de 20 traumatismos en su cráneo," lo que evidencia que los mismos fueron ocasionados voluntariamente, siendo esto lo que causó el gran edema cerebral, lo que finalmente provocó el deceso".
