“Vos vas a jugar conmigo. Y lo vas a hacer mientras hagas lo que yo te digo”, así se dirige el ex defensor de Sporting Gijón al pibe que está a una semana de cumplir 15 años, y le agrega “vos te encargas de marcar al 9 en la posición derecha, haces hombre a hombre, recuperas la pelota y al que más cerca tengas se la pasás y volvés a marcar. Porque sos medianamente ligero, de arriba vas bien y marcas medianamente bien. Pero con la pelota no sabes nada”.
El destinatario de las palabras es Daniel “Pato” Macías, jugador que hacía dos años se fichó en Portugués, el entrenador que le habla es Víctor Hugo Doria, que hace menos de un mes se retiró del fútbol profesional enfrentando al Barcelona de Maradona, para volver a la ciudad que lo vio crecer.
“Yo lo escuchaba, y dentro mío me decía ‘este es un hijo de puta!, cómo me va a decir esto’ pero yo quería jugar a la pelota. Así que me quedé y le hice caso”, sostiene Macías a El Patagónico.
Antes de ello, la llegada de Doria había revolucionado al “lusitano”, y el “Pato” que jugaba en Sexta división se escapaba para ver a la Primera entrenar, y en especial al DT que se ponía a la par de los jugadores a correr.
“Doria era (es) de pocas palabras. Incluso lo tildan de antipático, pero el tipo es claro de entrada y si no te gusta te vas; él marcó un antes y un después en el fútbol de Comodoro. Como lo hizo Carlos Peralta en la dirigencia. Y como todo cambio trae sus secuelas, a mí me cita a Primera con casi 15 años porque se le habían ido (o rajó) a varios del plantel que no se amoldaron a su metodología de trabajo. Yo acepté con la condición que si me mandaba macanas por inexperto no me iba a hacer cargo”, recalca Daniel.
“Por eso yo aprendí a jugar a la pelota recién a los 20 años. No tuve el adiestramiento necesario para mejorar como jugador. Hoy es distinto, y en gran parte porque Víctor Doria supo cambiar la forma de ver el fútbol comodorense. Antes jugabas a la que te criaste como en las calles de tu barrio. Por eso comenzaron a trascender jugadores fuera de la ciudad”, sostiene Daniel “Pato” Macías, 49 años, padre, abuelo, maestro mayor de obras, ex jugador y actual DT de Portugués acerca del entrenador que lo potenció como jugador y supo reestructurar el deporte.
El partido debut fue contra Tiro Federal, Macías vestía la “6”. El partido era para el “lusitano” por 2 a 0. Luego fue 2 a 1. Y terminó 2-2 porque en el final le cometieron penal al delantero “tirolense”, el responsable: Daniel Oscar Macías.
De esa manera inauguró su carrera de malos comienzos en su carrera
DEL FUTBOL COMUNITARIO AL FUTBOL PROFESIONAL
“Con Doria empezamos a tomarnos las cosas más en serio. Salimos del ‘picadito’ para hablar de estrategia y táctica. Por eso digo que como jugador tuve suerte de entrenar con un tipo que hacía 15 días había enfrentado al Barcelona. Luego pasa como la vida misma, cada uno toma lo que le sirve o no para crecer. Por eso en el fútbol no es solo la habilidad, sino la capacidad de saber distinguir qué, dónde y cómo a la hora de tomar decisiones. En especial si quiere formarse como futbolista”, describe.
Macías estaba maravillado con el DT, y soñaba con ser campeón del mundo con Portugués. Aun lo sigue siendo. Por eso las palabras de Doria acerca de lo que tenía que hacer el “Pato” en la cancha no le cayó de la mejor manera.
“Doria fue resistido, no solo por el fútbol local, sino por dirigentes, periodistas que hablaban mal de él. Y hasta adentro del mismo Portugués. Generó una revolución y yo aproveché ello”, remarca.
En lo concreto, Macías se limitó a obedecer al entrenador. Portugués militaba en la B y salieron segundos en el campeonato. Al otro año ganaron y ascendieron. Y ya el “Pato” iba creciendo con las indicaciones del DT.
“Ya para el segundo año Doria me sumaba cosas para hacer en la cancha. Yo solo obedecía e iba sintiéndome cómodo y seguro en mi puesto. Al tercer año en Portugués, ya en Comodoro se hablaba de ‘un pibe’ que jugaba bien atrás”, rememora.
Al stopper de 17 años ya lo buscaba Huracán –que eran palabras mayores para cualquier seguidor del fútbol de los 80- y Jorge Newbery. Pero Macías volvió a confiar en el DT que le quito merito (o le fue sincero) en el comienzo de todo.
LA COMUNIDAD EN LA “JUNGLA DEL VERDOLAGA”
Petroquímica no era uno de los líderes del fútbol local. En ese entonces marcaban la tendencia Huracán y Newbery. Pero que en el “verdolaga” estuviera Doria, era garantía de qué algo podía salir.
“Yo soy hincha de los menos agraciados. Y siempre me gusta competir contra los fuertes. Fíjate que soy de San Lorenzo y podría ser de River o de Boca. Lo mismo en el fútbol local, yo quise ir a Petroquímica por el solo hecho de tratar de hacer algo serio y poder ganarle a los ‘grandes’ de Comodoro”, sostiene.
El “Pato” en el “8” hizo muchos amigos, y esa camada de pibes de 17 revolucionó al barrio. Doria tenía la particularidad de contar con un ojo ‘clínico’ para saber qué pibe era un potencial jugador –mucho más tarde la aplicaría para sentar las bases de otro club- y supo potenciar a chicos como Angel Samienta, Edgardo “Mono” Pérez, Delio Carrizo, Daniel Ovando, Gustavo “Bati” Bahamonde, Carlos “Lagarto” Augustaci, Jorge “Gato” Montesino y otros.
El DT tenía una “Jungla” de pibes. Medio animales para jugar. Pero los supo pulir para llevar al “verdolaga” más allá de Garayalde.
“Ahí conocí a Anastasio (Tazo) Nicolau, que era un muchacho preparador físico de Petroquímica. Y ‘Petro’ fue por Doria lo que futbolísticamente fue. Por ‘Tazo’ fue en la parte física, era terrible. Un tipo que llevaba al grupo a un nivel de exigencia con un compromiso y exigencia de la mano. Te convencía que sí se podía ganar, era casi tortuoso lo que nos hacía. Y era el nexo fundamental entre Víctor –austero- y el grupo de jugadores. Y eso nosotros lo adoptamos, no sé si éramos un grupo de buenos jugadores, pero sí éramos muy inteligentes”, sentencia.
Petroquímica era un “grupo”, lo vivían así dentro y fuera de la cancha. Incluso concentraban todos juntos sin que se lo dijeran.
El “verdolaga” ganó todo en el orden local. Fue al Regional y jugó el pase al Nacional B ante Olimpo, donde perdió en el partido de vuelta y en condición de local.
“Nosotros no pudimos ir más allá porque teníamos un techo por lo que representa el mismo “amateurismo” del fútbol de Comodoro. Que es algo que sigue sucediendo. También sigue pasando que la dirigencia no está a la altura de los compromisos. Después de Huracán de los Nacionales, el límite para los equipos de acá es Trelew”.
CON LOS COLORES DEL RIVAL
Tras perder el ascenso, Doria se alejó de Petroquímica. Y desde Olimpo pidieron a varios jugadores “verdolagas” que les habían ganado en su cancha y los habían dejado al borde de la eliminación.
Daniel “Pato” Macías y Edgardo “Mono” Pérez fueron dos que se sumaron al bahiense para jugar en otro nivel.
“Olimpo estaba mal institucionalmente, tal vez por eso me llamaron a mí que les salía casi gratis sumarme. Yo tenía 20 años, me había recibido de maestro mayor de obras. Y nos fuimos con el “Mono” a jugar lo que sería hoy ‘Argentino A’. Para mí fue otro gran salto, porque hoy la CAI es una marca registrada del fútbol nacional. Pero en esa época llegar era algo impensado. A nivel personal me tocó jugar con grandes jugadores, como en mis comienzos en Portugués donde me enfrenté con tipos que eran mis ídolos como (Adrián) “el loco” Llesona, el “Bocha” Rodríguez, “Pirulo” Britapaja, el ‘Topo’ Márquez que para mí era lo máximo, como ‘la pantera” Rodríguez que se fue a Boca. Los veía de pibes y los enfrentaba de grande. No es fácil salir de Comodoro, y en esa época aun más”.
Olimpo fundido en dinero dejaba libre a sus jugadores al quedar eliminados del Argentino. A Macías se le presenta la opción para ir a Racing de Carué “¿eso dónde quedá?” preguntó Daniel y se volvió. En cambio convenció al “Mono” para que se vaya a La Pampa para jugar y terminar el profesorado de Educación Física.
