Una mujer que cumple prisión domiciliaria en Comodoro Rivadavia contó cómo ingresó a una estructura vinculada con el narcotráfico y denunció amenazas.
“Estoy detenida hace un año y cuatro meses”. Así comenzó el relato de A.A, una mujer que cumple arresto domiciliario en Comodoro Rivadavia y que, en diálogo con Radiovisión, reconoció haber participado en el retiro y traslado de cajas con droga para una organización narco local.
Según explicó, su tarea consistía en retirar encomiendas del transporte Cruz del Sur y entregarlas a pocas cuadras del lugar. Dijo que cobraba entre 7 y 8 mil pesos por cada viaje y que la actividad se realizaba, en promedio, una vez por semana o cada quince días. Las cajas, aseguró, contenían distintas sustancias, aunque afirmó que nunca las abría y que desconocía qué tipo de droga llevaba cada una.
EN SITUACION VULNERABLE
Durante la entrevista, la mujer vinculó su ingreso a la banda con una situación económica y habitacional extrema. Contó que atravesaba un contexto de vulnerabilidad junto a sus hijos, después de separarse del padre de los nenes. “No tenía dónde estar”, afirmó, y aseguró que había pedido ayuda y presentado notas para acceder a un terreno o algún módulo habitacional, aunque nunca obtuvo respuestas.
Ailén sostuvo que con el dinero logrado pudo comprar una vivienda precaria en el barrio Jorge Newbery, en una zona alta y de difícil acceso. Explicó que el terreno era fiscal y que lo adquirido fue únicamente la construcción. Allí, dijo, comenzaron los conflictos con familias del sector a las que identificó con nombre y apellido durante la entrevista radial.
En ese contexto, relató un episodio ocurrido el 14 de abril. Según denunció, el problema comenzó por un corte de luz y derivó en una pelea entre su pareja y un joven del barrio. Minutos después, aseguró que un grupo de nueve personas llegó armado y abrió fuego contra la vivienda mientras ella, su marido y su hermano estaban dentro de la casa.
También afirmó que llamó varias veces a la Policía y que llegaron cuando el ataque ya había terminado. De acuerdo a su versión, los efectivos permanecieron apenas un día y luego les recomendaron abandonar el domicilio porque no podían garantizar seguridad.
La mujer contó que actualmente vive en la casa de su madre junto a sus hijos y que los chicos dejaron de asistir a la escuela por temor. “Mis hijos están durmiendo en el piso”, expresó durante la entrevista, mientras reclamaba asistencia social y una solución habitacional para poder salir de la situación en la que se encuentra.
Consultada sobre su participación en la banda, dijo estar arrepentida y reconoció que fue detenida en el marco de una causa vinculada a una banda narco local, donde arrestaron a nueve personas. Aun así, insistió en que nunca había tenido antecedentes y remarcó que llegó a ese circuito “desde la desesperación”.
Sobre el cierre, sostuvo que asume las consecuencias de sus actos, pero reclamó que también se observe el contexto que atravesaba antes de involucrarse en el narcotráfico. “Antes de llegar a cometer errores pedí ayuda de muchos lados”.
