Declaró Maicol González: "se lo corregía como a cualquier nene"

El principal sospechoso de haber golpeado al niño Angel hizo uso de su derecho a defensa y dio su versión de los hechos.

Por algunos minutos, Maicol Kevin González levantó su cabeza, se puso de pie y pasó a una de las sillas destinadas a los abogados defensoras para dar su versión de los hechos que lo tienen como principal sospechoso: dar muerte al niño Angel Nicolás López, de 4 años, en complicidad con la madre biológica de la víctima, Mariela Altamirano.

“Al nene se lo corregía como a cualquier nene: sacándole un juguete o el celular, nada más. No hubo maltrato como dicen”, afirmó González al ir promediando su relato.

Dijo que “tampoco nos dieron la posibilidad de ir al entierro. Nos enteramos por las noticias cuando lo estaban llevando y no pudimos estar. Dicen que tenemos dos habitaciones, pero no es así. Él tenía algo de asma y lo tratábamos; le enseñábamos a usar el inhalador. También tenía un problema en el habla. Yo tengo problemas con mi expareja, pero son problemas normales, no de violencia hacia mi hijo”.

Añadió el sospechoso que “ese día estábamos durmiendo. Él se despertó, tomó leche y después agua. Estábamos escuchando música y tomando mate cuando sentimos que se ahogaba. Nos llamó la atención porque estaba muy dormido y no reaccionaba. En ese momento, desesperados, la mamá llamó a la ambulancia. Nos hacían preguntas y yo les pedía que vengan rápido. Salimos a la esquina para que nos encuentren más fácil. Antes de que llegue la ambulancia, una vecina intentó ayudar, pero no podía reanimarlo”.

Más adelante, señaló González que “se armó una violencia hacia nosotros, hacia nuestro domicilio; el primer día que lo llevamos al hospital nos quedamos ahí. Intentaron que nos vayamos, entonces salimos y nos fuimos. Estuvimos desde esa hora hasta cerca de las 11 u 11:30. Después volvimos a nuestro domicilio porque vivimos en barrio América. Fuimos a buscar a nuestra hija de seis meses, que la habíamos dejado con una vecina, y regresamos otra vez antes de la primera internación. En todo momento estuvimos presentes”, desmintiendo que hubieran abandonado al niño en el Hospital Regional, donde fue trasladado de urgencia por una ambulancia por presentar problemas de respiración. Luego se sabría de los golpes que tenía en la cabeza. Fueron “no menos de 15”, según afirmó el lunes el procurador general de Chubut, Jorge Miquelarena.

LO QUE PASO EN EL HOSPITAL

El sospechoso agregó que “a la noche volvimos al hospital. La doctora nos dijo que no nos acerquemos por si había gente de otro lado o alguna situación, y nos explicó cómo estaba el bebé. Entonces nos quedamos en la calle unas cuatro o cinco horas, hasta que nos dijeron que podíamos acercarnos. Más tarde, ya de noche, nos fuimos a nuestra casa. Cuando llegamos, nos vuelven a llamar para que vayamos al hospital, pero ya no teníamos dónde quedarnos porque habíamos estado todo el día en la calle. A las cinco de la mañana pudimos verlo”.

Añadió que “durante todo ese tiempo estuvimos en el hospital, pero con mucho miedo por lo que se decía en redes sociales; que iban a hacer cosas contra nosotros o contra la casa. Fuimos a la policía, pedimos ayuda, pero hasta el día de nuestra detención no tuvimos resguardo”.

TEMOR, LA BEBE Y EL REFUGIO

González sostuvo en su declaración que “los vecinos y gente de la iglesia que nos acompañaban también tenían miedo. Ni siquiera querían contestarnos mensajes. Nos costaba conseguir que alguien cuide a nuestra bebé. Por miedo a que le pase algo, tuvimos que mandarla a buscar con otra persona. Nosotros en ningún momento nos fuimos ni nos escondimos. Siempre estuvimos a disposición de la Justicia y queremos saber qué pasó”.

Finalmente, indicó que “al momento de la detención, estábamos en un departamento en calle San Martín, por miedo a todo lo que estaba pasando, a lo que se decía y a que le pase algo a nuestra bebé. Nosotros siempre estuvimos”.