Dos argentinos participan en la implementación del proceso de paz en Colombia
Después de casi 60 años de conflicto armado en Colombia, los desafíos que tiene el país para alcanzar finalmente la paz son enormes, pero el actual proceso de paz con las FARC abren una solución viable.
Los dos argentinos que desempeñan altas funciones en la implementación del acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC coincidieron en vaticinar el cumplimiento sin contratiempos de los compromisos.
Se trata del general del Ejército Javier Pérez Aquino, jefe de observadores de la Misión de la ONU, y del abogado Roberto Menéndez, director de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (MAPP) de la Organización de Estados Americanos (OEA).
"Me emociona ver cómo gente que combatió entre sí, después de tanta violencia y sangre de por medio, tenga el valor para sentarse juntos y mirar para adelante para tener un futuro mejor para sus hijos", dijo Pérez Aquino en declaraciones a Télam.
El general, con más de 35 años de trayectoria militar, fue designado el pasado julio para liderar la misión de Naciones Unidas a cargo del monitoreo y la verificación del cese al fuego y hostilidades, que está integrada por 450 observadores de 19 países, de los cuales 20% son argentinos.
"Nosotros, por supuesto, queremos la paz de Colombia; nosotros no juzgamos si el acuerdo está bien o no; vinimos a apoyar y ayudar a los colombianos, con toda imparcialidad, para que se cumplan los compromisos que ellos mismos acordaron", explicó Pérez Aquino, quien trabaja en coordinación con el jefe máximo de la misión, el francés Jean Arnault.
El trabajo de los observadores de la ONU en Colombia se desarrolla en tres niveles distintos: nacional desde la capital colombiana, regional desde ocho ciudades importantes, y local desde 26 sedes próximas a los campamentos de las FARC en las zonas de desmovilización y desarme, denominadas "veredales", donde alrededor de 7.000 integrantes de la guerrilla están concentrados actualmente para preparar su reincorporación a la vida legal.
Justamente es en esas zonas de transición que la ONU ha de verificar los compromisos del cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo, constatar que la fuerzas públicas se encuentren fuera de su perímetro y, asimismo, garantizar la seguridad de la población civil que vive en las aldeas aledañas, entre otras tareas.
Para Menéndez, la presencia y la colaboración de los organismos internacionales es fundamental para asegurar el éxito del proceso.
Acompañando al proceso de paz desde hace 13 años, la MAPP se ocupa de una veintena de tareas, entre las que se destacan la asistencia en los procedimientos de reparación de víctimas, de reconciliación y de reconstrucción de memoria histórica, junto con el monitoreo de las condiciones carcelarias de personas vinculadas al conflicto.
Otro de sus funciones principales es la reintegración a la vida civil y social de ex combatientes de grupos armados, pero no sólo de las FARC.
El jefe de la MAPP afirmó que con la firma de los acuerdos y el inicio de su implementación la disminución de la violencia, sobre todo en las zonas rurales, ha sido "muy marcada", lo que considera como una "maravillosa noticia".
El jefe de los observadores de la misión de la ONU en Colombia también confía en el buen desarrollo del proceso de paz con las FARC.
Después de casi 60 años de conflicto armado en Colombia, los desafíos que tiene el país para alcanzar finalmente la paz son enormes, pero el actual proceso de paz con las FARC y las negociaciones del gobierno con los guerrilleros del ELN iniciadas hace un mes en Ecuador, abren una solución viable.
Se trata del general del Ejército Javier Pérez Aquino, jefe de observadores de la Misión de la ONU, y del abogado Roberto Menéndez, director de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (MAPP) de la Organización de Estados Americanos (OEA).
"Me emociona ver cómo gente que combatió entre sí, después de tanta violencia y sangre de por medio, tenga el valor para sentarse juntos y mirar para adelante para tener un futuro mejor para sus hijos", dijo Pérez Aquino en declaraciones a Télam.
El general, con más de 35 años de trayectoria militar, fue designado el pasado julio para liderar la misión de Naciones Unidas a cargo del monitoreo y la verificación del cese al fuego y hostilidades, que está integrada por 450 observadores de 19 países, de los cuales 20% son argentinos.
"Nosotros, por supuesto, queremos la paz de Colombia; nosotros no juzgamos si el acuerdo está bien o no; vinimos a apoyar y ayudar a los colombianos, con toda imparcialidad, para que se cumplan los compromisos que ellos mismos acordaron", explicó Pérez Aquino, quien trabaja en coordinación con el jefe máximo de la misión, el francés Jean Arnault.
El trabajo de los observadores de la ONU en Colombia se desarrolla en tres niveles distintos: nacional desde la capital colombiana, regional desde ocho ciudades importantes, y local desde 26 sedes próximas a los campamentos de las FARC en las zonas de desmovilización y desarme, denominadas "veredales", donde alrededor de 7.000 integrantes de la guerrilla están concentrados actualmente para preparar su reincorporación a la vida legal.
Justamente es en esas zonas de transición que la ONU ha de verificar los compromisos del cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo, constatar que la fuerzas públicas se encuentren fuera de su perímetro y, asimismo, garantizar la seguridad de la población civil que vive en las aldeas aledañas, entre otras tareas.
Para Menéndez, la presencia y la colaboración de los organismos internacionales es fundamental para asegurar el éxito del proceso.
Acompañando al proceso de paz desde hace 13 años, la MAPP se ocupa de una veintena de tareas, entre las que se destacan la asistencia en los procedimientos de reparación de víctimas, de reconciliación y de reconstrucción de memoria histórica, junto con el monitoreo de las condiciones carcelarias de personas vinculadas al conflicto.
Otro de sus funciones principales es la reintegración a la vida civil y social de ex combatientes de grupos armados, pero no sólo de las FARC.
El jefe de la MAPP afirmó que con la firma de los acuerdos y el inicio de su implementación la disminución de la violencia, sobre todo en las zonas rurales, ha sido "muy marcada", lo que considera como una "maravillosa noticia".
El jefe de los observadores de la misión de la ONU en Colombia también confía en el buen desarrollo del proceso de paz con las FARC.
Después de casi 60 años de conflicto armado en Colombia, los desafíos que tiene el país para alcanzar finalmente la paz son enormes, pero el actual proceso de paz con las FARC y las negociaciones del gobierno con los guerrilleros del ELN iniciadas hace un mes en Ecuador, abren una solución viable.
