Milei recortó fondos claves para la obra de Comodoro, así como para el mantenimiento de la Ruta 3.
La política de ajuste del Gobierno nacional volvió a impactar sobre una de las obras de infraestructura más sensibles de la Patagonia. A través de la Decisión Administrativa 20/2026, la administración de Javier Milei eliminó más de 4.121 millones de pesos del presupuesto destinado al Acueducto Sarmiento-Comodoro Rivadavia, la principal infraestructura hídrica que abastece a buena parte del sur de Chubut y el norte de Santa Cruz.
La medida fue formalizada el 8 de mayo mediante la firma del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y del ministro de Economía, Luis Caputo, y publicada este 11 de mayo en el Boletín Oficial. El recorte impacta directamente sobre el Proyecto 28 del Programa 82 "Desarrollo de la Infraestructura Hidráulica", dependiente del Ministerio de Economía.
Según la planilla anexa al artículo 1° de la decisión administrativa, la reducción asciende exactamente a 4.121.727.222 pesos en créditos de capital destinados a "Construcciones en bienes de dominio público". En la práctica, significa la eliminación casi total de los recursos nacionales previstos para el ejercicio 2026 de una obra considerada estratégica para garantizar el abastecimiento de agua en la región.
El acueducto transporta agua desde el Lago Musters hacia ciudades como Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia, zonas que desde hace décadas sufren problemas recurrentes de abastecimiento, cortes prolongados, baja presión y racionamientos periódicos. La infraestructura requiere obras constantes de mantenimiento, ampliación y repotenciación debido al desgaste operativo y al crecimiento sostenido de la demanda.
La situación adquiere todavía mayor relevancia porque el proyecto está vinculado a un crédito internacional de 150 millones de dólares otorgado por la CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- destinado a renovar los 41 kilómetros más críticos del sistema. Sin embargo, distintas fuentes vinculadas al esquema financiero admiten que el financiamiento externo necesita respaldo presupuestario nacional para avanzar con licitaciones, tareas complementarias y ejecución integral de las obras.
De este modo, aunque el crédito internacional continúa vigente, la eliminación de la contraparte nacional pone en duda el ritmo y alcance de los trabajos previstos sobre una infraestructura considerada vital para cientos de miles de habitantes de la Patagonia sur.
OTROS RECORTES DE LA MOTOSIERRA
El documento presupuestario también registra otros recortes en infraestructura de las provincias patagónicas. Entre ellos, sobresale una reducción de 290.964.748 de pesos en la conservación de la Ruta Nacional 3, específicamente en el tramo Empalme Ruta Provincial 27-Límite Chubut/Santa Cruz, correspondiente al Proyecto 25 de Vialidad Nacional.
Además, aparecen ajustes menores vinculados al mantenimiento vial en distritos de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, aunque ninguno alcanza la magnitud del recorte aplicado sobre la infraestructura hídrica. En una región donde las rutas nacionales cumplen un rol central para la conectividad y la actividad económica, los nuevos recortes vuelven a generar preocupación sobre el estado de las obras públicas estratégicas en la Patagonia.
La decisión administrativa también incluyó movimientos internos dentro del Estado nacional. Entre ellos, la transferencia de ocho agentes desde Jefatura de Gabinete hacia el Ministerio de Desregulación, el pase de personal desde el Ministerio de Defensa al Instituto de Ayuda Financiera para Retiros y Pensiones Militares y otros movimientos administrativos en las áreas de Economía y Seguridad.
En paralelo, el Gobierno amplió en 500.000 millones de pesos el límite destinado al pago de deudas previsionales de ANSES. Sin embargo, estas reasignaciones y compensaciones presupuestarias no modifican el impacto directo del ajuste sobre el acueducto patagónico, una obra considerada prioritaria por provincias y municipios del sur argentino.
El recorte reaviva además una discusión histórica sobre la fragilidad del sistema hídrico patagónico. La región austral enfrenta desde hace años problemas estructurales vinculados a la disponibilidad de agua, agravados por las sequías, el crecimiento urbano y la expansión de actividades industriales como la explotación petrolera.
Fuente: La Tecla Patagonia
