El humo de pesticidas movilizó a bomberos, policías y el equipo de emergencias médicas
Lo que se presumía que era un principio de incendio que se registraba en las antiguas instalaciones de madera que ocupa el Hogar del Niño de Caleta Olivia, movilizó en las primeras horas de la tarde de ayer a bomberos, policías y a un equipo de emergencias médicas del Hospital Zonal. Dos niños de una casa vecina presentaron dificultades respiratorias.

Caleta Olivia (agencia)

La preocupante situación se disipó al descubrirse que el humo que se filtraba por ventanas y techos correspondía a la quema de dos latas que contenían un potente insecticida.

Fue un vecino que reside en las inmediaciones de esa institución municipal ubicada en la calle Mariano Moreno, zona del barrio General Paz, quien llamó a los bomberos informando que se divisaba humo que se desprendía de la vieja gamella que hace décadas fue uno de los pabellones del personal soltero de YPF.

Además, hizo saber que dos niños que estaban en su casa tenían dificultades de respiración, por lo cual también se requirió una ambulancia del Hospital Zonal y de manera simultánea se dirigieron hacia ese lugar efectivos del Comando Radioeléctrico y de la Comisaría Seccional Primera.

Los policías del Comando constataron que las puertas estaban con llaves y por ello abrieron dos ventanas sin romperlas ante la posibilidad que alguien estuviera en el interior pero no divisaron a nadie ni tampoco observaron llamas.

De inmediato ingresaron los bomberos con equipos autónomos para revisar e interior y los techos pensando que podía haberse producido un cortocircuito, hasta que descubrieron que el humo provenía de dos potes fumígenos de un potente pesticida e insecticida marca “Bolatte” que estaban debajo a una mesa de la sala de estar y en un pasillo.

Luego pudo saberse que los chicos que son asistidos en ese lugar, habían sido retirados en una trafic el día anterior, con lo cual quedó en claro que las autoridades de esa institución habían programado la desinfección.

Sin embargo, fue evidente que no evaluaron la posibilidad de que el gas fumígeno se filtrara hacia el exterior y lo que es peor, que se disipara hacia viviendas lindantes y afectara la salud de otras personas, como el caso de los dos niños que acusaron sus efectos y fueron asistidos por el equipo de emergencias médicas del Hospital Zonal.