El padre de Agostina Páez apareció en un video haciendo gestos racistas

Fue captado en Santiago del Estero, tras haber logrado repatriar a su hija, que estuvo detenida tres meses en Brasil por hacer ese mismo gesto. El hombre dice que el video está trucado, pero ella lo dio por cierto y lo repudió.

Un video del padre de Agostina Páez en el que se lo observa realizar el gesto de un “mono”, similar al que hizo su hija y por el que tuvo problemas judiciales en Brasil, se viralizó este viernes en las redes sociales. El hombre salió a decir que “es trucado”, aunque su hija lo dio por verdadero.

Las imágenes muestran a Mariano Páez haciendo gestos racistas en un bar de la ciudad de Santiago del Estero, adonde la abogada llegó el jueves tras pasar tres meses detenida en Brasil.

“Yo no soy. Es trucado el video”, señaló Páez al canal Argentina 12 y aseguró que recibió llamadas telefónicas extorsivas para que, a cambio del pago de una suma millonaria, el material audiovisual no se publicara. Según relató el hombre, estuvo presente en ese local gastronómico junto a su pareja este jueves por la noche, pero que las imágenes fueron editadas con inteligencia artificial.

Mientras el video continuaba viralizándose, Agostina Paéz se desligó de la situación con una publicación en Instagram, en la que sostuvo que sentía la necesidad “de aclarar algunas cosas”.

En su historia publicada en la red social manifestó: “No tengo absolutamente nada que ver con lo que está circulando. Yo estuve en mi casa acompañada por amigos que estuvieron a mi lado todo este tiempo. Él (su padre) estuvo presente y me acompañó en el momento difícil que pasé. No puedo ni me corresponde responsabilizarme por sus actos”.

La joven calificó de “lamentable” el material audiovisual y manifestó su “repudio”, al tiempo que reconoció: “Yo me hago cargo de lo mío, reconocí mis errores. Pedí disculpas y afronté las consecuencias. Pero solo puedo responder por mis propias acciones”.

Agostina Páez especificó que se encuentra en una etapa de “reconstrucción” luego de permanecer tres meses retenida en Brasil por un hecho similar ocurrido en un bar de Río de Janeiro. “Hay situaciones que no tienen que ver conmigo. Y es muy triste. Gracias a quienes me acompañan y entienden. No se termina más esta pesadilla. Qué horror”, concluyó.

La joven, que es abogada, pagó una fianza de 18.500 dólares a la Justicia brasileña y logró retornar a la Argentina tras ser acusada del delito de injuria racial, cuya pena tiene un máximo de 15 años de prisión, según establecen las leyes del país limítrofe. Sin embargo, debe esperar el fallo definitivo del magistrado interviniente, quien dictaminará una condena o absolución.