"Esta decisión obedece a dificultades económicas y financieras de la compañía para afrontar el pago de las obligaciones, principalmente el salario de los trabajadores; en un contexto de caída de actividad del país en general y del rubro en particular", informaron desde la firma.
La compañía, fundada hace 58 años, tiene su sede principal en la ciudad de Bahía Blanca y más de 30 locales distribuidos en Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego.
Esta cadena llegó a liderar las ventas en el interior del país porque ofrecía planes de pago y financiación más convenientes que sus competidores, pero en el último año y medio cayó en una debacle de la que no pudo salir.
El Patagónico conversó con uno de los empleados de Lucaioli en Comodoro Rivadavia para conocer de primera mano cómo atraviesan esta difícil situación.
El hombre, ante la incertidumbre en la que se encuentra la firma, decidió no revelar su nombre, sin embargo, contó cómo viven estos días, a la espera de una definición su futuro laboral.
"La comunicación la tuvimos de un gerente general de la empresa el viernes pasado, y la notificación llegó por escrito el sábado", relató y reflexionó: "algo tenía que pasar, ya venía mal todo, con el atraso de los sueldos".
El trabajador dijo que están expectantes, junto con sus demás compañeros, de lo que pueda ocurrir el próximo 15 de abril, cuando habrá una audiencia entre las partes.
"Nos avisaron que en la reunión anterior a nivel nacional se estaba haciendo todo lo posible, pero no dijeron nada especifico", sostuvo y aclaró que hasta el momento se mantiene "la suspensión de tareas, sin cierre definitivo, porque no pueden operar sin comprar mercadería, ni pagar sueldos".
En el caso de Comodoro Rivadavia los empleados vienen percibiendo los sueldos en cuotas. "Sabíamos que la crisis no estaba ayudando en nada. Acá hay compañeros con más de 20 años de antigüedad, y se complica todo muchísimo en las familias para afrontar todo esto" lamentó el hombre.
