Estalló la violencia en Caleta cuando la policía reprimió piquete de municipales
Al menos 15 trabajadores municipales, incluyendo mujeres, resultaron heridos por golpes e impactos de postas de goma disparadas por Infantería policial cuando minutos antes de las 9 de ayer intentaban bloquear el acceso norte, frente a la rotonda de Termap. Con esa finalidad retuvieron un camión cisterna repleto de combustible.

Caleta Olivia (agencia)

Los serios incidentes venían precedidos de un clima de hostilidad y violencia que comenzaron a tomar cuerpo la semana pasada con los reiterados cortes de la Ruta 3 en demanda del pago de los salarios del mes de septiembre.

La tensión se incrementó el jueves con la llegada de un centenar de gendarmes antimotines, respondiendo a expresas directivas de la jueza federal Marta Yánez, las cuales también se hicieron extensivas a la fuerza policial provincial.

El detonante de la represión acontecida ayer se produjo cuando el grupo de municipales que habitualmente lleva adelante los cortes de ruta -no más de 100- quisieron bloquear la rotonda que da frente a la playa de tanques petroleros de Termap que también es la traza de la Ruta 3, pero además retuvieron a un camión cisterna de YPF repleto de combustible que hacia su ingreso a la ciudad.

Los efectivos de la División Infantería Policial actuaron de inmediato y accionaron sus escopetas itakas, disparando decenas de balas de goma y algunos cartuchos de gas lacrimógeno.

JUSTIFICAN EL OPERATIVO

El jefe de la Unidad Regional, comisario mayor Omar Segovia, justificó lo que calificó como “operativo de disuasión”, bajo el argumento de que los manifestantes pudieron haber provocado la explosión del camión ya que incluso un individuo se subió al techo de la cisterna con un encendedor en mano, figura que más tarde se visualizó en un video que se difundió por redes sociales y webs de medios periodísticos.

A partir de ese momento se sucedieron gritos de órdenes, insultos, múltiples estampidos y corridas de los manifestantes que arrojaron piedras a los uniformados mientras se replegaban por la avenida Leandro Alem.

A una empleada de tránsito que intentó sujetarse al espejo retrovisor del camión, Nadia Gordillo, la golpearon y recibió dos impactos de postas de goma en sus piernas. Igual suerte corrió uno de los compañeros que intentó ayudarla, Pablo Robles.

Las balas alcanzaron a otras mujeres y hombres, entre ellos al propio director del sector Recolección de Residuos, Eduardo “Bocha” Lavado, hermano de la senadora nacional María Ester Labado (FPV).

Cuando concluyeron los incidentes, llegó una ambulancia del Hospital Zonal para trasladar a algunos heridos, en todos los casos leves, e incluso a una mujer que se descompensó, pero gran parte de los lesionados prefirieron quedarse en el lugar.

Los gendarmes no tuvieron intervención en el violento episodio, ya que estaban apostados a unos 400 metros al norte de la rotonda, frente a la estación de servicio YPF “San Carlos”, pero más tarde reforzaron el operativo en el foco del conflicto.

APARECEN LOS FONDOS

Una hora después de ocurrido el violento suceso, el diputado por el municipio de esta ciudad, Sergio Bucci, anunciaba por medios radiales que el gobierno provincial había otorgado una partida de 30 millones al municipio para hacer frente al pago de sueldos, algo que por la tarde confirmó el Ejecutivo comunal.

Ese monto alcanza para pagar hoy a los trabajadores que revisten los módulos (categorías) 1, 2, 3 y 4, además de personal que ejerce funciones de docencia y también a los trabajadores de planes sociales y cooperativas, quedando pendiente el pago a los módulos 5, 6 y 7.

A pesar de esa noticia, los manifestantes igual se quedaron cerca de la rotonda bloqueando las dos manos de la avenida Alem -ya que la noticia aún no revestía carácter de oficial-, vigilados tanto por policías como por gendarmes. De todos modos consideraron que parecía irónico que se produjera una represión para que apareciera la plata.

REPUDIO GENERALIZADO

Apenas se supo de los incidentes ocurridos en la rotonda, fueron llegando militantes y dirigentes de ATE, ADOSAC (docentes), del Polo Obrero, Movimiento el Socialismo y referentes de la Agrupación Descamisados del PJ que se solidarizaron con los municipales.

También lo hicieron trabajadores de la Fundación Santa Cruz Sustentable que, en rigor, ya tenían programado sumarse al corte de ruta porque a ellos también les deben los sueldos de septiembre.

Por si esto fuera poco, en otro sitio de la ciudad un centenar de trabajadores de planes sociales y cooperativa cortaban la avenida Eva Perón, frente al Hogar de Ancianos “Nuevo Amanecer”, donde desempeñan funciones, en reclamo del pago de sus prestaciones de servicio.

Más tarde, alrededor de las 15, referentes de todos sectores que ya habían ganado terreno, tomando un sector de la rotonda, ofrecieron en ese mismo lugar una conferencia de prensa que resultó inédita porque a pocos metros y detrás de ellos estaba apostada la fuerza de choque de la Gendarmería.

Despotricaron contra autoridades municipales, provinciales y nacionales, además de repudiar la represión contra los municipales responsabilizando de la misma a la jueza federal Marta Yáñez y al ministro de Gobierno, Fernando Basanta, a pesar de que este funcionario, a través de un vocero, aseguró que él no había dado ninguna orden a las fuerzas policiales.

Mucho antes el concejal Rubén Martínez, quien fue el único funcionario que se hizo presente en el sitio de los incidentes, dijo que era una vergüenza que por las disputas que existen entre funcionarios del gobierno nacional, provincial y municipal, se complique la llegada de fondos para pagar sueldos y se genere una represión contra los trabajadores.

El edil sostuvo además que tenía firmes sospechas de que en todo esto está la mano del electo senador Eduardo Costa, en su desmesurada intención de llegar a cualquier precio a ser el gobernador de la provincia.

Por otro lado le indignó que justamente ayer, en medio del agitado clima social, se allanara el edificio central del municipio por parte de funcionarios de la justicia federal, lo que podría haber trabado el pago parcial de sueldos.