Héctor Enrique dijo que Bilardo y Menotti "son muy parecidos"
El "Negro", quien fue campeón del mundo en México 1986 con Argentina afirmó que quedó muy identificado con aquel seleccionado que dirigió Carlos Bilardo. Considera que el "Narigón" y su versión histórica antitética como entrenador, César Menotti, son muy parecidos.

Héctor Adolfo Enrique es un privilegiado del fútbol argentino porque se consagró campeón mundial en México 1986 y por ello quedó identificado "para siempre" con aquel seleccionado que dirigió Carlos Bilardo, pero sin embargo considera que el "Narigón" y su versión histórica antitética como entrenador, César Luis Menotti, "son muy parecidos".

"Bilardo y Menotti son muy parecidos. Carlos es un maestro que siempre intentó jugar bien, por ejemplo como siempre lo hizo, para hacer una comparación elocuente, Josep Guardiola cuando dirigía a Barcelona", afirmó Enrique en una entrevista con Télam.

"Por ahí muchos no se acuerdan que en el Mundial de México nosotros empezamos jugando con línea de cuatro y recién en cuartos de final se pasó definitivamente a la de tres cuando yo entré por Pedro Pasculli, que venía de hacer el gol del triunfo (1-0) en el partido de octavos con Uruguay", advirtió.

Esa referencia a Guardiola "es porque los tres se parecen, aunque algunos crean lo contrario. Y si no, basta con fijarse qué le pasó a (Sergio) Agüero cuando Pep llegó a Manchester City. En los primeros tiempos no lo ponía, porque le reclamaba que no solamente corriera cuando iba hacia el área rival, sino que también lo hiciera cuando volvía y necesitaba que se convirtiera en el primer defensor. Y el ‘Kun’ se tuvo que acostumbrar a eso, porque de lo contrario no jugaba", destacó.

"En ese punto puedo ser autorreferencial, porque a mí me pasó cuando llegué a River y el técnico era el ‘Bambino’ (Héctor) Veira. Yo venía como centrodelantero desde Lanús y él me puso de volante derecho, pero la gente me insultaba de lo lindo. Hasta que un día le pregunté por qué pasaba eso, y me dejó una enseñanza que después me sirvió para entenderlo a Bilardo: me dijo que yo atacaba como ‘8’ pero volvía como ‘9’, caminando, y eso a la gente no le gustaba", describió.

Enrique indicó que el que lo puso "de 8" en River "fue el maestro Adolfo Pedernera, quien armó la base del mejor equipo que tuvo el club, que fue el campeón del mundo de 1986 y que heredó el ‘Bambino’. Ese fue superior a todos los que vinieron después, porque además de ganar todo tenía, a diferencia de otros muy buenos que lo sucedieron en el tiempo, a jugadores con títulos mundiales como Oscar Ruggeri, Nery Pumpido, Norberto Alonso, Américo Gallego y yo", puntualizó.

"Pero lo que caracteriza a los grandes entrenadores es no solamente reunir buenos jugadores e imponerles un estilo, sino conformar buenos grupos y que todos quieran formar parte. Y en eso también se parecieron Bilardo y Menotti. Porque los que integraron sus planteles se mataban para ser suplentes, porque eso significaba que uno iba a estar, y todos sabíamos que después ellos la oportunidad de jugar nos las iban a dar", argumentó.

"Y otra cosa que siempre tuvieron claro era que lo importante en los jugadores era la técnica. En los vestuarios de las inferiores de los clubes tendría que haber carteles que dijeran: ‘prioridad, la técnica’. Pero después tendría que haber otro inculcándoles a los chicos que tienen que correr y que podría decir: ‘a caminar, a la peatonal’. Así llegarían a primera con las dos lecciones aprendidas", advirtió quien fue ayudante de campo de Diego Maradona en el Mundial de Sudáfrica 2010.

El "Negro", que cumplió 58 años el pasado domingo 26 de abril, recordó que Bilardo "creía" en él cuando lo llevó al Mundial de México sin que hubiera formado parte de la etapa previa, y que eso lo hizo demostrando, como Menotti, como "bancaba a los jugadores. Por eso me dolió mucho que en ese momento un exintegrante de la selección dijera ‘como puede ser que Carlos lleva a Enrique, si recién lo conoció arriba del avión’. Le contesté saliendo campeón".

"Y eso está relacionado también con los técnicos. Porque hay algunos a los que les fue bien como jugadores y suelen decir: ‘yo tengo dos mundiales encima’, pero después arman mal los equipos. En cambio hay otros con menos experiencia o que directamente no jugaron, y sin embargo trabajan mucho mejor", alertó.

"Por eso me gusta Lionel Scaloni. Lo veo bien aunque no tenga experiencia porque hizo lo que debía hacer: puso buenos jugadores en la selección. Ojalá forme un gran equipo, porque cualquiera puede trabajar si tiene capacidad. Por ejemplo cuando llegó a River el propio Marcelo Gallardo solamente tenía un paso corto por Nacional. Nadie, ni él creía en si mismo. Lo fundamental es que el técnico no se crea más importante que el jugador, porque si no está listo", enfatizó.

Y para fortalecer estos conceptos el burzaquense puso como ejemplo a Ariel Holan, "un entrenador que sabe un montón. Lo vi entrenar y sabe mucho. Está al nivel de cualquiera", afirmó. "Por eso siempre digo que me gustaría también que algún día Guardiola dirija un equipo chico, sin grandes figuras como las que tuvo siempre a cargo, y con menos recursos lo lleve a pelear cosas importantes".

"Nosotros, con el ‘Tata’ (José Luis) Brown, al que extraño muchísimo, entrenábamos a fondo y hacíamos jugar muy bien a Almagro en el ascenso en el 2000. Y si nos hubieran dado tiempo, lo hubiésemos llevado a Primera, porque el secreto siempre será ese: jugar bien", subrayó un Enrique "desmitificador' que fue campeón del mundo dos veces en seis meses en 1986 con la Selección y River. "Bilardo siempre elegía a los que jugaban bien, pero simplemente quería que además corrieran", cerró.

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Un pedido que lo conmovió mucho

Héctor Enrique, campeón mundial con el seleccionado argentino y con River Plate en 1986, que surgió el mundo del fútbol en Lanús, reveló que hace "aproximadamente un mes, un médico argentino que trabaja en España y se contagió de coronavirus", pidió que le "hiciera un video con un mensaje de aliento" porque era "su ídolo, y como hincha del ‘Granate’ eso le iba a hacer bien".

"La verdad que ese pedido me conmovió mucho, porque sentí que podía ayudar a alguien desde lo espiritual. Entonces le hice un video y le dije: ‘Debés tener fe en vos y en Dios, y te vas a curar’. A las tres semanas le dieron el alta", le contó el "Negro" Enrique a Télam con la voz quebrada.

"Al hombre no lo conozco, pero me dijo que es hincha de Lanús y me recordó un gol que le había hecho una vez a Colón y que lo había emocionado mucho en aquel momento. Por eso desde que apareció esta pandemia digo que ojalá el coronavirus nos haga mejores personas y nos permita entender que todos somos iguales, porque acá se muere igual el que vive en Burzaco y el de Puerto Madero", remarcó.

Enrique admitió estar "sugestionado" desde que el coronavirus lo confinó junto a parte de su familia, su esposa Verónica y dos de sus cinco hijos, Belén, la única mujer, y Martín, "gran jugador, pero no se dedicó al fútbol", en su casa de Burzaco, donde nació, el 26 de abril de 1962, y vivió desde pequeño en el barrio Loma Verde.

"Estoy tranquilo, pero desacostumbrado, como todos, por no salir a la calle. Pero también creo que en la vida hay más buenos que malos, y que la gente ya empezó a valorar lo que tiene porque es lo que ahora le falta. Personalmente siempre fui solidario. Desde chico pensé en el otro", expresó.

"Por ejemplo cuando quise ser jugador de fútbol fue porque mi mamá era empleada en casas de familia y no quería que le lavara la ropa a los hijos de los demás. Y tampoco que mi papá ‘hombreara’ más bolsas de granos muy pesadas en Molinos Río de La Plata, donde trabajaba. Ellos me enseñaron lo que era el esfuerzo y la responsabilidad", destacó.

Y recordó que cuando con sus hermanos (tiene tres más, todos futbolistas de Primera división, siendo el más reconocido el ‘Loco’ Carlos, además de Ramón y Rubén) le pedían a su padre que algún día "diera parte de enfermo para no trabajar tanto, se enojaba, porque decía que no había que mentir. Él nació en un pueblo de Santa Fe que se llama La Gallareta y sabía lo que era el sacrificio desde chico".

"Por eso quisiera que cuando esta pandemia pase, nos respetemos más entre todos y también haya más trabajo. Y que cualquiera que trabaja pueda festejarle como mínimo el cumpleaños a su hijo. Este es un gobierno con buenas intenciones, pero depende de nosotros, porque mis viejos no se quejaban. Mi mamá sufría y creo que ahora las mujeres están mejor. El mundo entero debería esforzarse más para el bien que para el mal", concluyó Héctor Adolfo Enrique, de Loma Verde a campeón del mundo.