El 6 de agosto de 2013, el técnico matriculado Carlos Osvaldo García y su ayudante, Pablo Miño, fueron a un edificio ubicado en Salta 2141, contratados por la administración del consorcio para cambiar el regulador de gas ubicado en las cocheras.
Durante los trabajos hubo una pérdida de gas que se expandió hasta fuera del edificio, lo que desencadenó en una explosión y un incendio que en muy pocos segundos derrumbó el bloque central del complejo de departamentos y causó destrozos en dos torres adyacentes. Los daños fueron en un radio de hasta 200 metros. Según publica Minuto Uno, lo poco que quedó en pie fue demolido.
Veintidós personas murieron y otras 60 resultaron heridas ese martes 6 de agosto por la mañana. García y Miño resultaron ilesos porque habían escapado del lugar cuando comenzó la fuga de gas y antes de la explosión.
