La muestra Artificio vivo. De la forma al pulso, de María Alejandra Koroluk, reúne alrededor de 20 pinturas al óleo que profundizan una investigación visual sobre la representación de la naturaleza y su transformación a través del color y la abstracción. La exposición permanecerá abierta hasta el 22 de julio en el Centro Cultural.
Quedó inaugurada la muestra Artificio vivo. De la forma al pulso, de la artista María Alejandra Koroluk, una exposición integrada por alrededor de 20 obras al óleo que proponen un recorrido visual donde los límites entre la naturaleza y el artificio se vuelven difusos. La propuesta permanecerá abierta hasta el 22 de julio en la sala de exposiciones del Centro Cultural, con entrada libre y gratuita.
La producción de Koroluk desarrolla una investigación pictórica sobre los mecanismos de representación y la manera en que las imágenes transforman la percepción de lo real.
El punto de partida conceptual retoma las reflexiones del historiador del arte Victor I. Stoichita acerca del origen de la pintura como representación de una sombra, es decir, una imagen surgida de otra imagen. Desde esa perspectiva, las obras plantean un recorrido donde la realidad aparece atravesada por distintas mediaciones hasta convertirse en una construcción visual.
La artista trabaja con pequeñas plantas silvestres que fotografía mediante tomas macro para luego proyectarlas sobre la tela. A partir de ese proceso selecciona únicamente la figura vegetal, prescinde de su entorno y la reconstruye mediante una paleta de colores intensificados o puros, generando una vegetación de apariencia artificial. El resultado son imágenes que remiten a la naturaleza, aunque revelan un elaborado proceso de transformación.
La exposición también incorpora obras anteriores y marca un desplazamiento hacia la abstracción. Fragmentos ampliados de pinturas previas derivan en composiciones donde las formas se expanden sobre el lienzo y el color adquiere un papel protagónico. En ese recorrido, el artificio se convierte en el eje de una búsqueda visual que propone una mirada renovada sobre el mundo natural.
La propia Koroluk define este proceso como una forma de producir una visión extrañada de la naturaleza, donde la observación, la fotografía, la proyección y la pintura intervienen sucesivamente sobre la imagen hasta configurar una nueva realidad visual.
Sobre esta etapa de su producción, Graciela Guerrero sostiene que la obra presenta "una nueva luminosidad y una explosión de color" que anuncian un cambio en el recorrido de la artista. También destaca la capacidad de Koroluk para apropiarse de las formas naturales y trasladarlas hacia un universo de carácter onírico, donde lo cotidiano adquiere una dimensión fantástica.
La muestra puede visitarse hasta el 22 de julio en la sala de exposiciones del Centro Cultural, de lunes a viernes de 10:00 a 15:00 y los sábados de 16:00 a 19:00, con entrada libre y gratuita.
