La autopsia reveló que Soto murió de cirrosis y no por los golpes que recibió
Carlos Adrián Soto, el ciudadano boliviano que la semana pasada recibió una brutal golpiza sin que hasta el momento se conocieran los autores, y falleciera miércoles en su casa de Puerto Madryn, no murió por los golpes sino por la cirrosis que padecía desde hace un tiempo. Así lo estableció la autopsia  que solicitó la fiscalía para determinar las causales de muerte.
La agresión a golpes contra Adrián Soto se había producido en la última semana, dos días después de que se conociera la condena contra los dos policías que en 2010 lo detuvieron ilegalmente y lo abandonaron en una pesquera tras una feroz paliza.
La noticia sobre el deceso de Carlos Soto tomó estado público el miércoles en horas de la mañana, cuando el hombre fue encontrado en su cama sin signos vitales. Tampoco se encontró en el lugar algún otro indicio que permitiera presumir la existencia de un hecho violento, mientras que todavía le cicatrizaban las heridas recibidas durante la reciente golpiza.
Según le contó su hermano a los investigadores, el martes Soto se había descompensado pero no quiso concurrir al médico y al día siguiente fue encontrado muerto.
Si bien hubo quienes se anticiparon a afirmar que el hombre falleció por causa naturales, la fiscalía autorizó la realización de una autopsia y a través de ella se conoció fehacientemente que el hombre murió a causa de la avanzada cirrosis que padecía desde hace un tiempo.
A este mismo hombre, en 2010, le habían brindado una feroz paliza y luego abandonado en una pesquera de las afueras de Puerto Madryn y por ese accionar fueron condenados dos policías que lo habían detenido de manera ilegal.