“Esta semana no estuve twiteando y no pude participar de los pañuelazos por el aborto legal seguro y gratuito. Les quiero contar por qué, porque lo personal es político”, contó Delfina en la red social Twitter.
“Estaba embarazada de 10 semanas y el desarrollo del embrión se detuvo. Creemos que por causas genéticas, cómo pasa en el 20÷ de los casos. Me recomendaron la vía más segura y fisiológica: expulsarlo con misoprostol en casa”, detalló en el hilo que abrió en la red social.
“En una farmacia me miraron mal y me dijeron que no vendían ‘esos’ medicamentos. Conseguí en otra. Mi familia me acompañó en el proceso. Y mi obstetra! Que no se despegó del celular todo el finde largo. Miedo? Bastante, nadie nos enseña cómo abortar... mucha angustia porque era un embarazo deseado y buscado.
Después de 72 horas de seguir sangrando fui al sanatorio. Se complicó de más. Pasé 48 horas más internada con una intervención quirúrgica y transfusión de sangre. Ya estoy en casa”, contó la mujer.
Luego aprovechó su experiencia para reflexionar: “¿Aprendizajes? Los abortos (o pérdidas) en el primer trimestre son demasiado comunes para ser un tabú y esconderlos por vergüenza. Es parte del cuerpo humano. El procedimiento con misoprostol requiere de mucho mucho acompañamiento y no puede costar $2.500 o más con obra social!”.
Para Delfina, “la gestación es un tema social, no un secreto femenino. La sociedad debería acompañar la (o la no) maternidad, pero sobre todo dejarnos ganar soberanía sobre nuestros cuerpos”.
