Caleta Olivia (agencia)
Si bien en Caleta Olivia aún no se registraron casos positivos y tampoco sospechosos con síntomas de coronavirus, existen 29 personas en aislamiento obligatorio (en hoteles casas particulares) cuyo cuadro clínico es permanentemente chequeado, según lo confirmo este mediodía el Comité Operativo de Emergencia local.
En la recorrida realizada por El Patagónico, se observó que solo hay grupos de personas haciendo filas para ingresar a supermercados, farmacias o recintos de cajeros automáticos, pero la circulación de vehículos y peatones es muy escasa.
Incluso prácticamente nadie concurre a las plazas y menos al extenso paseo costero, el cual hasta hace pocos días era sitio de habitual paseos familiares y desplazamiento de cientos de aerobistas.
Otro de los cambios de hábitos que trajo aparejado el distanciamiento social, preventivo y obligatorio, se observa en farmacias y supermercados, donde se pintaron o colocaron cintas adhesivas en el suelo para mantener la separación de los clientes, al margen de las restricciones para poder ingresar a esos comercios.
En tanto, el municipio dispuso que solo permanezca trabajando el personal estrictamente necesario para esta emergencia, entre ellos los operarios del área Barrido y Limpieza.
Un grupo de ellos, protegidos con barbijos, se hallaba saneando este mediodía en la costanera un terreno baldío que estuvo impregnado de residuos domiciliarios que arrojór una familia de la comunidad zíngara que hasta hace pocas semanas vivió en las inmediaciones.
CAMIONEROS SE QUEJAN
Por las noches, la soledad de las calles y veredas en la zona céntrica refleja un paisaje surrealista ya que todo es soledad y la monotonía solo es quebrada por el desplazamiento espaciado de una mínima cantidad de autos particulares y policías que se desplazan en móviles patrulleros para vigilar que no circule gente sin motivo justificado.
En tanto, se mantienen inalterables los estrictos controles en los tres accesos a la ciudad y solo se permite el ingreso a automovilistas que están de paso como así también camiones que transportan alimentos y combustibles a distintas localidades, los que en gran parte viajan protegiéndose con barbijos.
A propósito de ello, no fueron pocos los choferes de las unidades pesadas que expresaron sus quejas por las dificultades que afrontan a lo largo de sus extensos viajes, sobre todo por la Ruta 3.
Manifestaron que el personal que se encarga de la vigilancia de los ingresos diferentes localidades, no les permiten detenerse en alguno de los pocos comercios que quedan abiertos para comprar comida.
