El abogado del padre de Angel no tiene dudas de lo que pasó en la vivienda de la zona de quintas el domingo 5 de abril.
Ángel López, de 4 años, murió luego de haber sido internado en grave estado en el Hospital Regional. El niño se encontraba bajo el cuidado de su madre, Mariela Altamirano, quien aseguró que el menor fue trasladado de urgencia tras detectarse que no respiraba.
Según su relato, la pareja de la mujer advirtió la situación y ambos intentaron asistirlo antes de pedir ayuda. Ángel fue ingresado al centro de salud, donde permaneció más de un día en terapia intensiva hasta su fallecimiento.
Sin embargo, los resultados preliminares de la autopsia abrieron interrogantes sobre las circunstancias de la muerte. El fiscal de la causa, Facundo Oribones, confirmó que el niño presentaba traumatismos en la zona craneal y precisó que las lesiones “tendrían, como máximo, una antigüedad de diez días”. El pequeño había sido restituido a su madre en noviembre del año pasado, luego de que ella regresara de Córdoba tras haberlo abandonado cuando era un bebé.
La causa de muerte aún no fue determinada y será establecida a partir del informe histopatológico, que permitirá precisar si las lesiones fueron de origen accidental o intencional.
En este contexto, la investigación puso bajo la lupa a la madre y a su pareja, Maicon González, mientras que la familia paterna sostiene que se trató de un homicidio. El abogado Roberto Castillo, representante del padre del niño, Luis López, afirmó que “se trató de un crimen” y apuntó contra Altamirano.
En la misma línea, el padre del menor manifestó públicamente sus sospechas y aseguró que su hijo “no tenía problemas de salud”. También la actual pareja del hombre expresó duras acusaciones contra la madre, a quien responsabilizó por lo ocurrido.
LA VERSION DE LA MADRE
Por su parte, Altamirano rechazó las imputaciones y brindó su versión de los hechos. Indicó que el niño se encontraba durmiendo cuando notaron que no respiraba y que de inmediato intentaron reanimarlo y solicitar asistencia médica. Además, sostuvo que nunca ejercieron violencia contra el menor.
La mujer también hizo referencia a un conflicto previo con el padre del niño, en el marco de una disputa judicial con denuncias cruzadas por violencia de género. Según explicó, esa situación derivó en la pérdida de contacto con su hijo durante años.
Desde la fiscalía, en tanto, informaron que no existían denuncias penales vigentes que advirtieran una situación de riesgo para el niño, y que presentaciones anteriores habían sido archivadas por falta de pruebas.
La causa continúa en etapa investigativa. En los próximos días se realizarán peritajes sobre los teléfonos de las personas involucradas, mientras se aguarda el informe histopatológico que será clave para determinar qué ocurrió con Ángel.
