La odisea de una familia para que su hijo pueda estudiar
Lautaro estudia en la Escuela 749 -exEnet 1- y su familia debe ayudarlo a subir las escaleras todos los días porque no cuenta con una rampa de acceso principal. Es el tercer año sin respuestas desde el Gobierno provincial al pedido de una obra de accesibilidad.

A Lautaro Mansutti le gustan los temas referidos a la electrónica. Es su pasión. Por eso decidió cursar los estudios secundarios en el Colegio Técnico Nª 749, ex ENET Nº 1. Sin embargo, todos los días debe atravesar una verdadera odisea para ingresar a las aulas. Es que tiene poca sensibilidad en las piernas, por lo que debe manejarse a través de su silla de ruedas y la institución no cuenta con una rampa de acceso principal. Esto obliga a que su papá Martín deba subir escalón por escalón cada mañana. La secuencia se repite para subirlo al primer piso del edificio donde está el aula en la que cursa.

En su cuenta de Facebook su mamá, Valeria Rivero, cuestionó la falta de respuestas del Gobierno provincial para llevar a cabo una obra de accesibilidad. “Sabíamos que no iba a ser fácil ya que la escuela cuenta con muchas escaleras, tanto afuera como en el interior, pero aun así decidimos acompañar su decisión. La escuela desde el día en que se enteraron que tendrían un alumno con problemas motrices pidieron que reformen a tantas entidades como les fue posible dentro del marco en que ellos pueden”, destacó.

“Se llegó a (Ministerio de) Obras Públicas, donde existe un proyecto para la construcción de un ascensor, pero aún sin respuesta de su aprobación. Y hoy 02/08/22 necesitamos una respuesta para que alguien se comprometa de verdad y haga algo por Lautaro. ¿Mañana quién sabe cuántos Lautaros más pasarán por esta escuela?”, se preguntó.

“Que llegue donde tiene que llegar, que toque a quien le tenga que tocar y vea la necesidad que hoy tiene esta escuela. Solo queremos hacer valer los derechos de Lautaro para poder entrar a la escuela sin tener que esperar que el padre tenga que levantarlo en los escalones de la entrada”, resaltó.

Valeria sostuvo que Lautaro debe esperar a que su papá lo lleve al salón de dibujo o al gimnasio porque no puede subir las escaleras. “Ni siquiera puede llegar a la cantina para compartir con sus compañeros alguna comida rápida para después seguir las clases”, aseveró.

“Fuimos pacientes y comprendemos que esto no se hace de un día para otro, pero tres años llevamos esperando que alguien se comprometa y haga lo que debe hacer”, concluyó la madre.