Le concedieron la eutanasia a Noelia Castillo Ramos

Noelia Castillo Ramos tiene 25 años y recibirá la muerte asistida tras una larga lucha judicial y la firme oposición de su familia.

Noelia Castillo Ramos, una joven de 25 años que quedó parapléjica y con un cuadro clínico irreversible, anunció que recibirá la eutanasia este jueves en Barcelona luego de un año y medio de reclamos y litigios judiciales, que incluyeron la oposición directa de su padre. En las últimas horas dio una entrevista televisiva que recorre el mundo.

“Quiero irme ya en paz, dejar de sufrir y punto”, expresó Noelia en un reportaje concedido a Antena 3.

La joven quedó parapléjica en 2022 y su solicitud para recibir la eutanasia fue autorizada en julio de 2024 por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña. Sin embargo, el proceso quedó frenado tras ser impugnado sistemáticamente por su padre, Gerónimo Castillo, con el respaldo jurídico de la organización ultracatólica y conservadora Abogados Cristianos.

Pese esto, el Tribunal Supremo avaló la legalidad del proceso, el Tribunal Constitucional se negó a imponer medidas cautelares y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) rechazó el último recurso presentado por el padre de la joven, dejando firma la autorización.

Noelia pudo acreditar que su situación clínica es “no recuperable” y que le produce “una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante”. Un año y ocho meses duró su lucha entre juicios, sentencias y recursos.

En una entrevista grabada esta semana en casa de su abuela materna, Noelia anunció que le aplicarán la eutanasia este jueves 26 de marzo y que nunca tuvo dudas respecto a su decisión: “Lo tenía muy claro desde el principio”, aseguró.

“Ninguno de mi familia está a favor de la eutanasia, obviamente, porque soy otro pilar de la familia. Yo me voy y ustedes se quedan acá con todo el dolor. Pero yo pienso: ¿y yo? ¿Todo el dolor que he sufrido durante todos los años? Quiero irme ya en paz, dejar de sufrir y punto”, sostuvo y aseveró: “La felicidad de un padre, una madre o una hermana, no puede estar por encima de la vida de una hija".

Durante el reportaje, Noelia hizo referencia al solordolor físico y malestar psicológico que padeció todos estos años: “Siempre me he sentido sola, antes incluso de pedir la eutanasia yo ya veía mi mundo muy oscuro (...) No tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada, y dormir se me hace muy difícil, aparte que tengo dolor de espalda y piernas”, contó.

Yolanda, su madre, aceptó con resignación la decisión de su hija: “Han sido tres años de altibajos, he estado rezando, pensando si ella en el último momento dice: me arrepiento. Si ella no quiere vivir, yo ya no puedo más”.

La mujer dejó expresamente clara su disconformidad con la eutanasia, pero afirmó: “No estoy conforme, pero siempre voy a estar a su lado hasta el último momento”.