Proyectan un filme sobre un velero de lujo convertido en barco humanitario
En el Centro Cultural de Rada Tilly, hoy a las 20 se proyectará el documental "Astral". Cuenta la historia de un velero de lujo que tras convertirse en un barco de salvamento cumple misiones de rescate en el Mediterráneo, que todos los años se cobra miles de vidas de personas que se lanzan a la mar en busca de un mundo mejor. En la proyección estará Fernando Pujol, tripulante argentino de esta embarcación.
El documental, realizado por el programa de la televisión española Salvados y Jordi Evole, llega a Rada Tilly de la mano del Instituto de Capacitación y Elaboración de Políticas Públicas (ICEPP) y con el auspicio del municipio de la ciudad balnearia.
Al llegar a Comodoro Rivadavia, Fernando Pujol habló con Radio del Mar, a quien relató gran parte de esta historia apasionante, emotiva y humanista que protagoniza al ser parte del Astral, ese viejo velero de lujo que se convirtió en un barco de rescate de la mano de la ONG Activa Open Arms.
Pujol es un argentino que reside en España desde 1991 y en Barcelona desde 1996. Es doctor en leyes, profesor de educación física y amante de la náutica, que es lo que le permitió ser parte de este proyecto. Ya lleva dos misiones en las que se rescataron a más de 4.500 personas.
"El Astral fue donado por un empresario italiano Livio Lo Mónaco, que un día, tal vez sensibilizado por lo que pasaba y sigue pasando en el Mediterráneo, entendió que su velero de lujo podía ser algo útil, y lo entregó a la ONG Proactiva Open Arms", contextualiza Pujol.
La transformación del velero de placer llevó su tiempo, como también el armado de la tripulación, que Pujol llegó a integrar a partir de la invitación que recibió de Oscar Camps, creador de la ONG, quien lo conocía por su trabajo solidario en un instituto de menores y su vinculación con la náutica.
"No lo pensé dos veces y me sumé al proyecto de inmediato. Luego de dos meses de preparación, y mientras el Astral se terminaba de acondicionar, en junio zarpamos hacia Libia, que es el lugar del que ahora sale la mayoría de los refugiados", grafica Pujol. Subraya que la inestabilidad política y la corrupción es la que hace que miles de desesperados paguen a las mafias por un pasaje a una nueva vida, en embarcaciones que lo que le aseguran es la muerte.
UNA GOTA DE
AGUA EN EL MAR
En ese viaje de bautismo, la embarcación rescató a 4.500 personas, número que es todo un récord, que pone orgulloso a Pujol, aunque es consciente que por cada rescatado, seguramente hay tres personas que no superaron la prueba.
"Uno sabe la cantidad de personas que se rescatan, pero no las que se mueren, pero eso no impide que sigamos trabajando y haciendo esta tarea que puede ser como una gota en el agua, pero que sin dudas sirve", acota Pujol.
Hasta ahora realizó dos misiones de rescate y ambas fueron positivas porque hubo otros casos, de barcos similares y con las mismas intenciones, que se encontraron con precarias naves en las que todos sus "viajeros", centenar de personas, fallecieron por las malas condiciones del viaje, la alimentación y otras inclemencias.
El rescate no significa que todas esas personas, las 4.500, se subieron al Astral, que no deja de ser un velero menor y reconvertido, pero su detección hace que se ponga en marcha un sistema de salvataje, que va desde los primeros auxilios y la colocación de barreras salvavidas de goma hasta el pedido de colaboración a todas las naves que están alrededor.
"Por leyes internacionales náuticas, ante un llamado de auxilio concreto de nuestra nave, todos los buques que están cerca deben dejar lo que están haciendo y sumarse al rescate. Así que esto es una tarea en la que colabora mucha gente, nosotros somos una parte", explica.
En el documental se puede ver una de las misiones del Astral, la vida de su tripulación, entrevistas de colaboradores, y sobre todo el rescate de esas miles de personas que son arrojadas al mar por ruines intermediarios, quienes les cobran por la esperanza, cuando en realidad el viaje propuesto no tiene chance alguna de llegar al otro lado de la costa y a la otra vida prometida.
Al llegar a Comodoro Rivadavia, Fernando Pujol habló con Radio del Mar, a quien relató gran parte de esta historia apasionante, emotiva y humanista que protagoniza al ser parte del Astral, ese viejo velero de lujo que se convirtió en un barco de rescate de la mano de la ONG Activa Open Arms.
Pujol es un argentino que reside en España desde 1991 y en Barcelona desde 1996. Es doctor en leyes, profesor de educación física y amante de la náutica, que es lo que le permitió ser parte de este proyecto. Ya lleva dos misiones en las que se rescataron a más de 4.500 personas.
"El Astral fue donado por un empresario italiano Livio Lo Mónaco, que un día, tal vez sensibilizado por lo que pasaba y sigue pasando en el Mediterráneo, entendió que su velero de lujo podía ser algo útil, y lo entregó a la ONG Proactiva Open Arms", contextualiza Pujol.
La transformación del velero de placer llevó su tiempo, como también el armado de la tripulación, que Pujol llegó a integrar a partir de la invitación que recibió de Oscar Camps, creador de la ONG, quien lo conocía por su trabajo solidario en un instituto de menores y su vinculación con la náutica.
"No lo pensé dos veces y me sumé al proyecto de inmediato. Luego de dos meses de preparación, y mientras el Astral se terminaba de acondicionar, en junio zarpamos hacia Libia, que es el lugar del que ahora sale la mayoría de los refugiados", grafica Pujol. Subraya que la inestabilidad política y la corrupción es la que hace que miles de desesperados paguen a las mafias por un pasaje a una nueva vida, en embarcaciones que lo que le aseguran es la muerte.
UNA GOTA DE
AGUA EN EL MAR
En ese viaje de bautismo, la embarcación rescató a 4.500 personas, número que es todo un récord, que pone orgulloso a Pujol, aunque es consciente que por cada rescatado, seguramente hay tres personas que no superaron la prueba.
"Uno sabe la cantidad de personas que se rescatan, pero no las que se mueren, pero eso no impide que sigamos trabajando y haciendo esta tarea que puede ser como una gota en el agua, pero que sin dudas sirve", acota Pujol.
Hasta ahora realizó dos misiones de rescate y ambas fueron positivas porque hubo otros casos, de barcos similares y con las mismas intenciones, que se encontraron con precarias naves en las que todos sus "viajeros", centenar de personas, fallecieron por las malas condiciones del viaje, la alimentación y otras inclemencias.
El rescate no significa que todas esas personas, las 4.500, se subieron al Astral, que no deja de ser un velero menor y reconvertido, pero su detección hace que se ponga en marcha un sistema de salvataje, que va desde los primeros auxilios y la colocación de barreras salvavidas de goma hasta el pedido de colaboración a todas las naves que están alrededor.
"Por leyes internacionales náuticas, ante un llamado de auxilio concreto de nuestra nave, todos los buques que están cerca deben dejar lo que están haciendo y sumarse al rescate. Así que esto es una tarea en la que colabora mucha gente, nosotros somos una parte", explica.
En el documental se puede ver una de las misiones del Astral, la vida de su tripulación, entrevistas de colaboradores, y sobre todo el rescate de esas miles de personas que son arrojadas al mar por ruines intermediarios, quienes les cobran por la esperanza, cuando en realidad el viaje propuesto no tiene chance alguna de llegar al otro lado de la costa y a la otra vida prometida.
