Entre los testigos por la muerte de la enfermera Sandra Méndez se comenzaron a escuchar los testimonios de automovilistas que el 19 de marzo del año pasado vieron la colisión. Entre ellos Ivana Mercante, una mujer que junto a su padre Jorge, su pareja y un menor de 14 años se conducían detrás de la camioneta Dodge Surrey que manejaba el imputado Gabriel López, que con cocaína y alcohol en sangre produjo el accidente fatal.
Dijo que antes de la colisión ya había visto a la camioneta del marinero zigzaguear de banquina a banquina, acelerando y desacelerando. “Ya a la altura de Canal 7 le pedí a mi padre que tuviera cuidado. En el ingreso a Rawson “vi como la camioneta iba derecho hacia el WW Gol. No le dio tiempo a la mujer a que realizara ninguna maniobra. Fue derecho hacia el carril contrario. Después del choque me quedé todo el tiempo al lado de la mujer hasta que llegó la ambulancia. En un momento me acerque al marinero y sentí un fuerte olor a alcohol”.
Respecto del accidente dijo que estimaba que la camioneta del marinero se conducía a unos 120 kilómetros por hora. La mujer reconoció al marinero con claridad, sentado a su derecha en la sala de audiencias. Dijo que “a simple vista la mujer estaba muy mal, sentada en su auto con el cinturón de seguridad colocado. Traté de calmarla pero nunca me respondió. Solo eran quejidos hasta que llegaron los bomberos y rompieron el techo del auto para sacarla. La trataron de reanimar en varias oportunidades”, describió.
MANIOBRAS IMPRUDENTES
En el juicio también declaró la abogada Mirella Tinirello, que también fue testigo de las maniobras imprudentes de López conduciendo su camioneta, aquella mañana del accidente. La mujer se dirigía hacia su trabajo en Rawson en el Registro Civil de la capital provincial. “Se iba para la banquina y en un momento que nadie venía de frente, aproveché a superarlo. Me adelanté para avisar a la policía, para que lo detengan. Tuve que pasar y adelantarme por los zigzagueos que hacía. Pero en la casilla policial no había nadie. Calculo que iría a no más de 90 kilómetros por hora, porque yo ando a esa velocidad y pude pasarlo”, indicó ante la pregunta puntual del defensor del marinero, el abogado Matías Cimadevilla.
Samantha Heinz esa mañana se conducía hacia su trabajo en Trelew. Un camionero que se conducía en sentido contrario le hizo imprevistas señas de luces. La mujer miró el tablero de su vehículo creyendo que le advertían por alguna luz defectuosa “y cuando levanté la cabeza me encontré con una camioneta que me salió de golpe desde atrás del camión. Fue a la altura del predio del Sindicato de Empleado de Comercio en Trelew. A la camioneta no la vi más. Me quedé unos instantes detenida y luego seguí viaje. Además la camioneta que casi me choca, no tenía ninguna luz”, indicó.
También declaró el médico de emergencia Marcelo Iluminati, que se hallaba en la guardia del Hospital Santa Teresita al momento del accidente. Dijo que la víctima “estaba aprisionada entre los hierros prácticamente agonizando, con dificultades en su respiración al punto tal que tuvimos que entubarla y viajar al Hospital con alerta roja porque su pulso era además muy débil. Pero unos 20 ó 30 minutos después falleció a pesar de haber puesto en marcha los protocolos para salvarle la vida”- Iluminatti también atendió en la guardia al marinero. “Me dijo que estaba bien y que solo le dolía la cabeza. Al momento de hacerle las preguntas noté un fuerte aliento etílico”, puntualizó.
A su turno declaró el médico forense Diego Martínez Jacobs. Realizó un examen mental al marinero a pedido del fiscal Heiber. Concluyó en que Gabriel López “no tiene alteraciones psicológicas o psiquiátricas” y que “sus respuestas son coherentes”, tal como consta en su informe. Asimismo declaró el bioquímico Germán Florio, del Equipo Técnico Multidisciplinario de la Procuración General del Chubut que constató el hallazgo de alcohol y cocaína en las muestras realizadas al marinero.
“AUN NO PUEDO SUPERAR LA MUERTE DE SANDRA”
El esposo de la enfermera fallecida como consecuencia de una colisión producida por un marinero que alcoholizado y con cocaína provocó el accidente, se expresó ante el Tribunal de enjuiciamiento expresando que “aún no puedo superar la muerte de Sandra”. Agregó que “nos queríamos mucho, teníamos muchos proyectos con nuestra hija porque la niña era nuestro futuro”.
Desde el año 2001 Thoms convivía con Sandra Méndez hasta que en el año 2009 fueron padres de una niña. También de profesión enfermero profesional, Carlos Thomas, dijo que al nacer la niña “Sandra se sintió realizada como mujer” dando cuenta además de los esfuerzos que realizaron juntos para poder tener la casa propia y el WW Gol que conducía la mujer al momento de la colisión.
También dio detalles acerca de cómo se enteró de la muerte de su esposa. “Yo me preparé toda la vida profesionalmente para salvar vidas. Y sé que mis compañeros de trabajo del Hospital Santa Teresita hicieron lo imposible para salvarla”. Quebrado por la emoción dio cuenta de la vida actual de su hija y del padecimiento personal que significa la ausencia de su esposa.
