Santos recibió el Nobel de la Paz y declaró el fin de la guerra en Colombia
El mandatario destacó que ahora "termina el conflicto armado más antiguo, y el último, del Hemisferio Occidental", y reiteró: "América, desde Alaska hasta la Patagonia, es una zona de paz".
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, recibió ayer el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos en la búsqueda del fin del conflicto en su país, y en la ceremonia se emocionó hasta las lágrimas, rindió homenaje a las ocho millones de víctimas que arrojó el proceso en más de 50 años y declaró el fin de la guerra con las FARC.
"Para la gran mayoría de nosotros, la paz parecía un sueño imposible (...) pues muy pocos -casi nadie- recordaban cómo era vivir en un país en paz", dijo el mandatario de 65 años durante su emotivo discurso en el ayuntamiento de la capital noruega. Ahora, "el sol de la paz brilla, por fin, en el cielo de Colombia. ¡Que su luz ilumine al mundo entero!", exclamó.
Pidió un aplauso para una delegación de siete víctimas del conflicto que lo acompañaron para recibir el galardón, y destacó el "ejemplo" de quienes tuvieron la grandeza de perdonar las acciones criminales de la guerrilla que los afectaron directamente y apoyaron este proceso de paz, al que se llegó luego de cuatro años de debates en Cuba y no sin tropiezos, dado que el acuerdo en primera instancia fue rechazado por el plebiscito del 2 de octubre último.
Luego de aquel traspié, Santos reanudó las negociaciones incorporando posturas de los que habían rechazado el acuerdo, por lo que la segunda versión del pacto alcanzado con los negociadores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue aprobada hace apenas una semana por el Congreso colombiano sin responder a las críticas iniciales y no ya por la vía de la consulta electoral.
El presidente dijo que a lo largo del proceso fue crucial "dejar de ver a los guerrilleros como enemigos para considerarlos simplemente como adversarios", pues "humanizar la guerra no es sólo limitar su crueldad, sino también reconocer en el contrincante a un semejante, a un ser humano".
"¡Cuántas muertes más serán necesarias hasta que comprendamos que han muerto demasiados!", exclamó Santos, citando la popular canción "Blowin' in the Wind" del Nobel de Literatura Bob Dylan, reseñó DPA.
De inmediato destacó que ahora "termina el conflicto armado más antiguo, y el último, del Hemisferio Occidental", y reiteró: "América, desde Alaska hasta la Patagonia, es una zona de paz. Tal vez, hoy más que nunca, podemos atrevernos a imaginar un mundo sin guerra. Lo imposible puede ser posible".
"EL FIN DE LA PESADILLA"
Santos recibió el prestigioso galardón en nombre de los cerca de 50 millones de colombianos "que ven, por fin, terminar una pesadilla" que solo trajo "dolor, miseria y atraso".
Recordó especialmente a los más de ocho millones de víctimas y desplazados y más de 220.000 mujeres, hombres y niños que, "para nuestra vergüenza, han sido asesinados en esta guerra". Para todos ellos, el presidente pidió un aplauso.
Además, tuvo palabras de agradecimiento para su familia, recordó a Gabriel García Márquez y dedicó el galardón "a los héroes de las Fuerzas Armadas de Colombia", que "nunca han dejado de proteger al pueblo" y entendieron "muy bien que la verdadera victoria del soldado y del policía es la paz".
"Señoras y señores: Hay una guerra menos en el mundo, ¡y es la de Colombia!", enfatizó, y aprovechó la ocasión para reiterar "la urgente necesidad de replantear la guerra mundial contra las drogas", en la que Colombia "ha sido el país que más muertos y sacrificios ha puesto".
"Las FARC han pedido perdón por este hecho atroz, y Leyner, que ahora es un líder comunitario, los ha perdonado. Y ésta es la gran paradoja con la que me he encontrado: mientras muchos que no han sufrido en carne propia el conflicto se resisten a la paz, son las víctimas las más dispuestas a perdonar", dijo.
"Para la gran mayoría de nosotros, la paz parecía un sueño imposible (...) pues muy pocos -casi nadie- recordaban cómo era vivir en un país en paz", dijo el mandatario de 65 años durante su emotivo discurso en el ayuntamiento de la capital noruega. Ahora, "el sol de la paz brilla, por fin, en el cielo de Colombia. ¡Que su luz ilumine al mundo entero!", exclamó.
Pidió un aplauso para una delegación de siete víctimas del conflicto que lo acompañaron para recibir el galardón, y destacó el "ejemplo" de quienes tuvieron la grandeza de perdonar las acciones criminales de la guerrilla que los afectaron directamente y apoyaron este proceso de paz, al que se llegó luego de cuatro años de debates en Cuba y no sin tropiezos, dado que el acuerdo en primera instancia fue rechazado por el plebiscito del 2 de octubre último.
Luego de aquel traspié, Santos reanudó las negociaciones incorporando posturas de los que habían rechazado el acuerdo, por lo que la segunda versión del pacto alcanzado con los negociadores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue aprobada hace apenas una semana por el Congreso colombiano sin responder a las críticas iniciales y no ya por la vía de la consulta electoral.
El presidente dijo que a lo largo del proceso fue crucial "dejar de ver a los guerrilleros como enemigos para considerarlos simplemente como adversarios", pues "humanizar la guerra no es sólo limitar su crueldad, sino también reconocer en el contrincante a un semejante, a un ser humano".
"¡Cuántas muertes más serán necesarias hasta que comprendamos que han muerto demasiados!", exclamó Santos, citando la popular canción "Blowin' in the Wind" del Nobel de Literatura Bob Dylan, reseñó DPA.
De inmediato destacó que ahora "termina el conflicto armado más antiguo, y el último, del Hemisferio Occidental", y reiteró: "América, desde Alaska hasta la Patagonia, es una zona de paz. Tal vez, hoy más que nunca, podemos atrevernos a imaginar un mundo sin guerra. Lo imposible puede ser posible".
"EL FIN DE LA PESADILLA"
Santos recibió el prestigioso galardón en nombre de los cerca de 50 millones de colombianos "que ven, por fin, terminar una pesadilla" que solo trajo "dolor, miseria y atraso".
Recordó especialmente a los más de ocho millones de víctimas y desplazados y más de 220.000 mujeres, hombres y niños que, "para nuestra vergüenza, han sido asesinados en esta guerra". Para todos ellos, el presidente pidió un aplauso.
Además, tuvo palabras de agradecimiento para su familia, recordó a Gabriel García Márquez y dedicó el galardón "a los héroes de las Fuerzas Armadas de Colombia", que "nunca han dejado de proteger al pueblo" y entendieron "muy bien que la verdadera victoria del soldado y del policía es la paz".
"Señoras y señores: Hay una guerra menos en el mundo, ¡y es la de Colombia!", enfatizó, y aprovechó la ocasión para reiterar "la urgente necesidad de replantear la guerra mundial contra las drogas", en la que Colombia "ha sido el país que más muertos y sacrificios ha puesto".
"Las FARC han pedido perdón por este hecho atroz, y Leyner, que ahora es un líder comunitario, los ha perdonado. Y ésta es la gran paradoja con la que me he encontrado: mientras muchos que no han sufrido en carne propia el conflicto se resisten a la paz, son las víctimas las más dispuestas a perdonar", dijo.
