La situación ya estaba tensa desde hace varios días por la llegada de efectivos de fuerzas nacionales para “reforzar” la seguridad del predio y los empleados advertían su temor por posibles despidos, como ya había sucedido en Villa María y Río Tercero.
La plata fue virtualmente militarizada para evitar protestas.
Tras la lectura de la lista, debieron retirarse inmediatamente de la planta bajo la amenaza de que iba a actuar Prefectura por la fuerza.
"Tuvieron que venir ambulancias porque hubo trabajadores descompensados al enterarse que estaban siendo despedidos", dijo Raúl Daz, secretario general de ATE al diario La Capital, en alusión a la lista que se leyó en el ingreso al predio.
No obstante eso, las fuerzas de seguridad les advirtieron que "si la asamblea se hacía adentro, nos íbamos a tener que atener a las consecuencias".
